¡20 días y cero nombres! El barco fantasma del chapopote que el gobierno de Sheinbaum sigue sin encontrar… ¿o que nunca existió?
Barco fantasma: 20 días y el gobierno aún no identifica al culpable del derrame de chapopote en el Golfo
CDMX.- Manuel López San Martín lo resumió en un tuit que duele de tan cierto: negaron que fuera culpa de Pemex, defendieron a Dos Bocas, señalaron a un barco misterioso… y ahora la propia Claudia Sheinbaum admite que ni siquiera saben de qué empresa se trata. Han pasado casi 20 días desde los primeros reportes de chapopote en playas de Veracruz y Tabasco. Veinte días de manchas negras, pescadores con redes impregnadas de crudo, fauna muerta y comunidades ahogadas en pérdidas. Y el culpable oficial sigue siendo un fantasma.
Los hechos, crudos y verificados: el derrame afecta 630 kilómetros de litoral, desde Tamiahua en Veracruz hasta Paraíso en Tabasco. La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México lo documenta con mapas en tiempo real. Greenpeace y Oceana denuncian opacidad total: “La autoridad no ha podido establecer la causa ni identificar responsables”. Sheinbaum, en la mañanera del 23 y 24 de marzo, lo repite como mantra: “Fue un barco de una empresa privada… no es de Pemex”. Pero cuando le preguntan el nombre, la respuesta es patética: “Profepa dice que fue una empresa, pero todavía no está totalmente identificada”. ¿En serio? ¿Un buque tanque derrama suficiente crudo para manchar medio Golfo y nadie sabe ni el nombre ni la bandera?
La narrativa oficial se cae a pedazos. Primero fue “un barco privado frente a Sánchez Magallanes, Tabasco”, según la gobernadora Rocío Nahle. Luego Pemex se lavó las manos y salió a “limpiar” con 450 trabajadores y 549 metros cúbicos recuperados. Ahora Sheinbaum pide a la FGR que investigue como delito penal… pero sin culpable concreto. Mientras tanto, en menos de un mes han ocurrido tres derrames y un incendio en la refinería Olmeca de Dos Bocas. Casualidad, ¿verdad?
La pregunta incómoda que nadie en el gobierno quiere responder: ¿por qué tanta prisa en inventar un barco si no existe? ¿Es más cómodo culpar a un fantasma que asumir que la joya del sexenio anterior —esa refinería que costó miles de millones— sigue sangrando hidrocarburos? Pemex opera la zona, supervisa las plataformas, controla los ductos y los tanqueros que cargan en Cayo Arcas y Dos Bocas. ¿Nadie vio nada? ¿Nadie tiene radar, ni bitácora, ni un solo nombre?
Mientras la burocracia da vueltas, los pescadores pierden todo, las playas cierran y el ecosistema del Golfo se pudre. ¿Sanciones? La FGR “investiga”. Traducción: en seis meses saldrá un comunicado y nadie pagará. Ni Pemex, ni la empresa fantasma, ni los funcionarios que mintieron en cadena.
Esto no es un accidente. Es el sello de una industria y un gobierno que prefieren el cinismo antes que la responsabilidad. El chapopote sigue avanzando. Y el barco culpable… sigue sin aparecer.



