Morelos.- A casi un año del asesinato de Carlos Manzo —el alcalde independiente del Movimiento del Sombrero, acribillado el 1 de noviembre de 2025 en plena Plaza Morelos durante el Festival de las Velas—, su viuda y actual presidenta municipal sustituta, Grecia Quiroz, convocó a una movilización simultánea, pacífica y ciudadana para el mismo día de 2026. La llamada, difundida en redes, busca ir más allá del caso de su esposo y dar voz a víctimas de desapariciones, extorsión e impunidad en todo el país. El crimen, atribuido por las investigaciones federales a una célula del CJNG (Los Rs), culminó con la captura del presunto autor intelectual Ramón Ángel Álvarez Ayala “El R1” y más de 30 detenidos; las autoridades hablan de “provocaciones” del edil como detonante.
Pero el llamado llega en un Uruapan donde la sangre no se detuvo. Reportes locales documentan en las últimas semanas ataques armados a negocios, funerarias y calles, con muertos y heridos, mientras la extorsión sigue asfixiando a productores de aguacate y comerciantes. Quiroz, designada por el Congreso de Michoacán días después del asesinato y bajo protección federal, ha mantenido un discurso de no “doblar las manos” y ha exigido que la FGR atraiga el caso. Al mismo tiempo, ha dejado clara su intención de competir por la gubernatura de Michoacán en 2027 de forma independiente, lo que convierte la marcha en un acto de memoria legítima que también funciona como plataforma visible.
La crítica es directa: las calles se llenan, se grita “justicia” y se honra al del sombrero, pero el poder real sigue en manos de células criminales que eligen cuándo y a quién silenciar. Arrestos puntuales no han desmantelado el control territorial ni acabado con la impunidad cotidiana. Mientras la movilización se plantea pacífica y nacional, la realidad local demuestra que sin un cambio estructural —más allá de homenajes y candidaturas— el 1 de noviembre de 2026 será otro aniversario de dolor repetido, no de resolución.





