Acapulco.- La alcaldesa morenista de Acapulco, Abelina López, acaba de soltar la última maroma de la 4T: que los videos donde se ve a Guadalupe Taddei con el contratista José Alfredo Hernández Casillas (el de Cajas Graf y Corporativo Zeg) “pueden ser inteligencia artificial”, porque “a mí también me hacían”. Claro, como si la ASF hubiera abierto investigación de oficio por conflictos de interés, colusión y triangulación de recursos solo porque alguien jugó con un filtro de TikTok, o como si el hijo de Taddei hubiera aparecido en un hotel de lujo en París con el empresario por un error de ChatGPT. Taddei, la que llegó a la presidencia del INE por sorteo en 2023 con la mayoría morenista y fue defendida como “íntegra y honesta”, renunció a finales de octubre acorralada por contratos millonarios (unos 245 MDP solo en una tanda, más red en estados) y por evidencias que Latinus y Reforma documentaron sin necesidad de algoritmos.
La misma Abelina que ahora predica escepticismo digital es la que arrastra investigaciones de la Auditoría por cientos de millones en Acapulco (282 MDP en observaciones, gastos no comprobados y obras fantasma), más reportes de “caja chica” con empresas de papel. Pero cuando el escándalo es del clan que la 4T colocó en el árbitro electoral, de repente la tecnología es mágica y “no me consta”. Mientras tanto, en el INE se acumulan renuncias del círculo de Taddei, se preparan denuncias ante la FGR y la oposición (desde Alito hasta Xóchitl) exige que no se archive el caso. Las maromas de siempre: cuando les sirve el INE, es autónomo y limpio; cuando se les cae la careta de los proveedores consentidos, es “golpeteo”, “IA” o “que investigue la Auditoría… pero sin prisa”.
Así opera la transformación: protegen al árbitro mientras entrega contratos al círculo, y cuando explotan los videos y las cifras, inventan que la evidencia es fake. La 4T no necesita inteligencia artificial para fabricar excusas; con el cinismo de siempre les alcanza.
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