Guerrero.- La Auditoría Superior de la Federación no “inventó” un escándalo de campaña. Documentó observaciones por 282 millones 168 mil pesos en recursos del Ayuntamiento de Acapulco durante la administración de Abelina López Rodríguez, en las cuentas de 2021, 2022 y 2024. El golpe más grueso está en 2024: 206 millones 217 mil 857 pesos pendientes de aclarar —el 15.3% de los 1,348.5 millones revisados y cerca del 73% del total señalado—.
Ese año la ASF no se limitó a un renglón. Halló 127.6 millones en contratos de adquisiciones sin actas de entrega-recepción ni evidencia de que los bienes o servicios existieran o funcionaran; 58.5 millones en obra pública con facturación anticipada, bitácoras inconsistentes, trabajos reportados en plazos inverosímiles e incluso obras descritas como ejecutadas en cuatro días; y pagos de nómina y compensaciones sin respaldo legal, de los que quedaron más de 20 millones por justificar. El órgano fiscalizador habló de probable daño a la Hacienda Pública, emitió pliegos de observaciones, solicitudes de aclaración y promociones de responsabilidad administrativa.
Abelina respondió con la frase que ya es estribillo: “una observación no es un desfalco”. En sentido estricto tiene razón: una observación no es sentencia. Lo que no dice es que 206 millones de un solo ejercicio siguen sin solventarse, que 2021 suma más de 72 millones y 2022 otros 3.8 millones, y que el patrón —gastos sin comprobar, pagos en exceso, obras inconclusas— se repite mientras ella pide licencia para ir por la candidatura de Morena a la gubernatura de Guerrero en 2027.
Tampoco cierra el caso de los 898.6 millones del FAISMUN 2023. La Suprema Corte anuló la auditoría estatal porque esos fondos federales solo los puede revisar la ASF. Eso no limpia las cuentas: solo cambió de ventanilla. La Corte no dijo que el dinero se hubiera ejercido bien. Dijo quién sí puede preguntar.
Acapulco sigue marcado por Otis, por la violencia y por servicios que no llegan. Hablar de “reconstrucción” mientras la federación señala cientos de millones sin papeles no es un detalle técnico: es el tipo de opacidad que convierte la aspiración a gobernar un estado entero en un acto de cinismo. Si las observaciones se solventan, que se publique el expediente. Si no, 282 millones no son un matiz periodístico. Son una deuda política que no cabe en un tuit de descargo.
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