Tabasco.- Jorge Alberto Zavala Frías dejó la Secretaría Ejecutiva del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco después de difundir en su estado de WhatsApp un video promocional de Daniel Casasús Ruz, aspirante de Morena a la alcaldía de Centro y figura cercana a Andy López Beltrán. El funcionario habló de un “error”. PAN, PRI y Movimiento Ciudadano pidieron su salida; Kathia Bolio, dirigente panista en el estado, sostuvo que el episodio rompe la imparcialidad, la neutralidad y la independencia del órgano. Cuatro de siete consejeros —Monserrat Martínez Beauregard, Ruth Lizette Toledo Peral, Ángela Guadalupe Araujo Segura y Hernán González Sala— exigieron por escrito su remoción inmediata.
La dimisión, presentada la noche del 15 y concretada el 16 de septiembre, llega a menos de 20 días de la sesión solemne de arranque del proceso, prevista para el 8 de octubre, y con una sesión extraordinaria para aprobar el calendario electoral. Casasús había dejado en mayo la Secretaría de Obras Públicas del gobierno estatal para buscar la candidatura. Que el secretario ejecutivo del árbitro local comparta propaganda de un aspirante del partido en el poder no es un descuido menor: es una grieta abierta en la certeza del proceso.
Renunciar no limpia el expediente. Un “me equivoqué” no basta cuando el cargo exige distancia absoluta de las campañas. Si el instituto se limita a aceptar la carta y a buscar reemplazo, sin investigación formal, sanción ni explicación pública de cómo un video de precampaña llegó al teléfono de quien debía cuidar la cancha, Tabasco entra a 2027 con un precedente tóxico: el árbitro se corre cuando lo pescan, no cuando falla el principio.
Discusión sobre este post
Sin posts



