Alerta roja: Brote de sarampión en México, van más de 7 mil casos confirmados
La Secretaría de Salud reportó un acumulado de 7,168 casos confirmados de sarampión (periodo 2025-2026), con 24 defunciones asociadas y presencia en las 32 entidades federativas
CDMX.- En la conferencia matutina de este martes, el secretario de Salud, David Kershenobich, admitió que el brote de sarampión que azota al país se debe en gran parte a la interrupción de las campañas de vacunación durante la pandemia de COVID-19, un periodo donde se priorizó la atención a la crisis sanitaria global pero se descuidaron enfermedades prevenibles. Con 7,131 casos confirmados en todo el país, con 24 defunciones asociadas hasta ahora, concentrados principalmente en Jalisco, Chiapas, Michoacán y Guerrero, el funcionario destacó que México cuenta con 23.5 millones de dosis disponibles, suficientes para cubrir los próximos dos años, y ya se han aplicado más de 11.8 millones. Sin embargo, este resurgimiento plantea interrogantes sobre la efectividad de las estrategias post-pandemia: ¿por qué no se reactivaron antes las inmunizaciones masivas para evitar este rebrote?
Para contener el virus, que es más contagioso que el COVID-19 —capaz de infectar hasta a 16 personas por caso—, el gobierno ha adelantado la “dosis cero” a bebés de 6 a 11 meses y planea instalar módulos en aeropuertos y centrales de autobuses. México solicitó una prórroga de dos meses ante la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para mantener su estatus de país libre de sarampión, similar a la de Estados Unidos, mientras Canadá ya lo perdió. Esta medida cobra relevancia de cara al Mundial 2026, donde se evaluarán protocolos sanitarios en abril, recordándonos que los descuidos en salud pública pueden tener ecos internacionales.
Críticamente, aunque Kershenobich atribuye el problema a la pandemia, expertos consultados señalan que la cobertura vacunal cayó por debajo del 95% ideal en varios estados, revelando fallas en la distribución y el seguimiento. El llamado es urgente: vacúnense en cualquier centro público, pero el gobierno debe ir más allá de las excusas y reforzar la vigilancia para no repetir errores que ponen en riesgo a los más vulnerables.



