Ciudad de México.— Los datos no mienten, aunque la SEP los quiera esconder. México retrocedió en matemáticas y lectura y sigue por debajo del promedio de la OCDE en la prueba PISA 2025, cuyos resultados se publicaron este martes. No es un tropiezo aislado. Es una caída sostenida durante los ocho años de gobiernos de Morena.
En matemáticas, México obtuvo 388 puntos, siete menos que en 2022 cuando sacó 395. Desde 2018, cuando inició la Cuarta Transformación, el país ha perdido 21 puntos en esta materia.
En lectura, el retroceso es similar: 408 puntos, siete menos que los 415 de 2022 y 12 puntos menos que al inicio del sexenio de López Obrador.
El único repunte fue en ciencias, con 414 puntos, cuatro más que en 2022. Aun así, sigue cinco puntos por debajo del nivel de 2018.
El informe del Programa Internacional para el Seguimiento de los Alumnos es demoledor:
41.8% de los alumnos mexicanos está por debajo del nivel 2 en las tres materias, más del doble del 19.7% promedio de la OCDE. Es decir, casi la mitad no comprende lo que lee ni resuelve operaciones básicas.
Solo 50% alcanza el nivel básico en ciencias frente a 74% de la OCDE.
Solo 30% lo alcanza en matemáticas contra 65% del promedio.
Solo 50% en lectura contra 69%.
Apenas 0.5% alcanza niveles de excelencia, frente al 11.9% de la OCDE.
El propio director de Educación de la OCDE, Andreas Schleicher, calificó el panorama de “obviamente grave” en entrevista con EFE. Aunque matizó que es una caída global, reconoció que México no sale del hoyo.
Y hay más grietas: los niños superan a las niñas por 16 puntos en matemáticas y 13 en ciencias; 47.4% de los estudiantes usa inteligencia artificial semanalmente para “aprender”, y Schleicher advirtió que quienes no usan IA obtienen mejores resultados. Solo 24.2% dice estudiar sin distracciones digitales.
Mientras esto pasa, la infraestructura se cae a pedazos: solo 36.7% estudia en escuelas sin escasez docente y apenas 29.5% asiste a planteles sin carencias materiales.
La SEP quiso evitar la prueba
Cabe recordar que la Secretaría de Educación Pública intentó evitar que México participara en PISA. El argumento oficial fue que “este tipo de exámenes estandarizados tienen limitaciones muy importantes para evaluar de manera objetiva” y que la Nueva Escuela Mexicana tiene “herramientas e insumos” propios.
La realidad es que sin PISA no habría forma de comparar el retroceso. La Nueva Escuela Mexicana, que prometió poner “al centro al alumno”, no ha logrado que ese alumno entienda un texto o resuelva una ecuación.
Con 23 millones de niños de regreso a clases este lunes, el diagnóstico es claro: más alumnos en las aulas, sí, pero aprendiendo menos.



