Américo Villarreal amenaza al LA Times: el gobernador del huachicol que llora “propaganda” mientras su estado se desangra
Américo Villarreal anuncia demanda contra Los Angeles Times por reportaje que lo vincula a investigación de EE.UU. por huachicol
Tamaulipas.- El gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, anunció que analiza demandar al Los Angeles Times por un reportaje del 3 de junio de 2026 que lo vincula a una investigación federal estadounidense por nexos con el crimen organizado, específicamente el contrabando de combustible robado (huachicol). Según el diario, Villarreal perdió su visa estadounidense y entra al país vecino bajo un permiso especial de “beneficio público significativo”, reservado normalmente para testigos cooperantes, y suele ser escoltado por autoridades de EE.UU. El mandatario morenista califica todo de “propaganda disfrazada de noticias” con fines políticos y extiende la misma defensa a las acusaciones contra su hijo, Américo Villarreal Santiago, señalado por un empresario tamaulipeco de exigir un “moche” de 110 millones de pesos por un contrato de despensas.
Esta reacción no es defensa legítima, es el clásico cinismo de quien, con el poder en las manos, prefiere atacar al mensajero antes que aclarar nada. El LA Times no inventa: se basa en fuentes cercanas a las investigaciones del Departamento de Justicia de EE.UU., en un contexto donde otros gobernadores morenistas ya enfrentan acusaciones formales por protección al narco. Amenazar con litigios desde México contra un medio estadounidense de prestigio, mientras se desconoce cualquier prueba concreta aportada por Villarreal, solo refuerza la sospecha de que hay mucho que ocultar. Su estado, frontera clave para el huachicol y el tráfico de drogas, sigue siendo un territorio donde el crimen organizado opera con impunidad histórica, y las negaciones repetidas no borran las fotos, las transferencias sospechosas ni las denuncias que acumula su familia.
Lo más grave es la hipocresía: un funcionario que presume transparencia y quejándose de “injerencia extranjera” es el mismo que, según reportes, recurre a mecanismos migratorios especiales para pisar suelo estadounidense. En lugar de presentar evidencia que desmonte las acusaciones o cooperar con las autoridades, opta por el victimismo político y la amenaza legal. Eso no es soberanía, es impunidad disfrazada. Mientras tanto, los tamaulipecos siguen pagando las consecuencias de un gobierno que prefiere litigar contra la prensa que rendir cuentas por el desastre de seguridad y corrupción que tiene bajo su responsabilidad.



