AMLO colecta dinero para el dictador cubano Díaz-Canel mientras Trump anuncia inminente caída del comunismo: "Será un honor tomar Cuba"
¿O a caso el dinero recaudado por AMLO les va a llegar a las cuentas de los cubanos de la isla? Evidentemente no, ese dinero llegará al bolsillo del dictador.
CDMX.— La colecta de donativos de Andrés Manuel López Obrador es un cheque en blanco para Miguel Díaz-Canel, el dictador cubano acorralado por Estados Unidos por su propia incompetencia y presiones internacionales. Mientras miles de mexicanos responden al llamado con transferencias a una cuenta de Banorte –a menudo rechazadas por errores técnicos como la omisión de la CLABE–, la realidad es que las “ayudas” históricamente de suministros enviados de México a Cuba terminan en las arcas del gobierno cubano, revendidas a precios exorbitantes a una población famélica, en lugar de distribuirse gratuitamente. Esta colecta no solo es innecesaria en un contexto de apertura económica cubana y envíos masivos previos de México, sino que parece diseñada para apuntalar a un régimen al borde del colapso, ignorando los clamores de libertad de los propios cubanos, sobre todo cuando el presidente Donald Trump ha dicho este lunes que “será un honor tomar Cuba”, lo que presagia el inminente fin de la dictadura comunista y el regreso de los cubanos a la vida normal que perdieron hace más de 50 años con la revolución de los hermanos Castro.
Reportes verificados exponen cómo el régimen de Díaz-Canel lucra con la ayuda humanitaria, convirtiéndola en un negocio lucrativo para la élite militar mientras el pueblo sufre. Una investigación de TV Azteca documentó cómo toneladas de alimentos y productos enviados por México –como frijoles y papel higiénico– aparecieron a la venta en dólares en tiendas controladas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y CIMEX, entidades ligadas al Consejo de Estado. Cubanos anónimos denunciaron que “aquí no han dado nada; es un secreto a voces que venden todo en las tiendas TRD de las FAR”, confirmando un patrón de malversación que data de años. Aunque Díaz-Canel negó estas acusaciones, tildándolas de “intoxicación mediática” y afirmando que las donaciones mexicanas se distribuyen transparentemente, los testimonios y evidencias visuales desmienten al régimen, revelando un sistema corrupto que monetiza la miseria para sostenerse. Es evidente que AML apoya al dictador cubano y a su régimen.
Los cubanos en la isla no podrían estar peor: apagones masivos de hasta 12 horas diarias, estaciones de gasolina vacías, basura acumulada en las calles y una escasez crónica de alimentos, medicinas y combustible que ha llevado a protestas espontáneas en ciudades como Morón y Mayarí. Residentes en La Habana describen una situación “peor que nunca”, con un 89% de pobreza y un colapso energético que evoca el Período Especial de los 90, pero agravado por el bloqueo petrolero de EE.UU. y la ineficiencia interna. “Ningún cubano aguanta esto”, claman, exigiendo cambios estructurales que el régimen ignora. Esta crisis no es solo energética; es un fracaso sistémico que ha disparado el malestar social, con cacerolazos y fogatas en la oscuridad como símbolos de resistencia.
México, por su parte, ha inundado Cuba de ayuda histórica sin resultados visibles. Solo en 2026, tres envíos masivos vía buques de la Armada –como el Papaloapan y Huasteco– han entregado más de 3,000 toneladas de alimentos, medicinas e insumos, incluyendo 1,193 toneladas en el último lote arribado el 13 de marzo. Díaz-Canel ha elogiado estos gestos como “solidaridad” de la presidenta Sheinbaum, pero ¿dónde está el impacto? La isla sigue en ruinas, con déficits eléctricos superiores a 1,900 MW y una economía paralizada. Si décadas de apoyo mexicano –desde petróleo hasta cooperación médica– no han revertido la decadencia. Está claro que AMLO y el gobierno morenista de la 4T sólo ha ayudado a Díaz-Canel ha sostenerse en el poder con el envío masivo de suministros.
El panorama internacional hace esta iniciativa aún más absurda. En EE.UU., la administración Trump ha sugerido en negociaciones secretas que Díaz-Canel debe dimitir para avanzar en reformas, dejando el sistema político intacto pero facilitando cambios económicos que el actual líder bloquea. Trump escaló hoy la retórica, declarando que sería “un gran honor” para él “tomar Cuba” –ya sea liberándola o controlándola–, afirmando que la isla está “en ruinas” y que su gobierno “caerá muy pronto”. Estas declaraciones, pronunciadas en el Despacho Oval, coinciden con un apagón nacional en Cuba, el sexto en 18 meses, y han encendido alarmas sobre una intervención inminente.
Mientras tanto, cubanos en el exilio –principalmente en Miami– lideran campañas en redes sociales proclamando la caída inminente del régimen y una liberación con apoyo estadounidense. Publicaciones virales exigen “hacer Cuba grande de nuevo”, boicotean remesas y vuelos para no prolongar la dictadura, y celebran la presión de Trump como el fin del comunismo. Opositores como el congresista Carlos Giménez advierten contra invertir en Cuba, tachando las reformas de “inválidas” y urgiendo a no participar para no legitimar al castrismo.
Y aquí radica la ironía suprema: hoy mismo, Cuba anunció una apertura histórica, permitiendo a nacionales en el extranjero –incluidos exiliados en EE.UU.– invertir y poseer negocios privados en sectores clave como banca, energía y agricultura. El viceministro Oscar Pérez-Oliva Fraga confirmó esta medida, buscando “una relación comercial fluida con empresas estadounidenses” en medio de diálogos con Washington. Si La Habana está abriendo sus puertas a inversiones privadas para revitalizar su economía moribunda –algo prohibido desde 2021–, ¿para qué sirve la colecta de AMLO? Esta “solidaridad” es un esfuerzo desesperado por recaudar fondos para Díaz-Canel, ignorando que el verdadero cambio vendrá de reformas internas y presiones externas, no de donativos para un particular, para el dictador cubano.
En última instancia, la iniciativa de AMLO no es humanitaria; es una estrategia para apalancar a Díaz-Canel y lo poco que queda del comunismo en el continente, una ideología generadora de pobreza que Donald Trump combate y que gradualmente está erradicando en todo el continente. ¿O a caso el dinero recaudado por AMLO les va a llegar a las cuentas de los cubanos de la isla? Evidentemente no, ese dinero llegará al bolsillo del dictador.



