Análisis: "El Mayo" Zambada sobre sobornos en México, 50 años de corrupción y poder presidencial
Las declaraciones de Ismael "El Mayo" Zambada sobre sobornos a policías, militares y políticos durante 50 años exponen la profundidad de la corrupción que ha sustentado al Cártel de Sinaloa.
CDMX.— Este 25 de agosto de 2025, Ismael "El Mayo" Zambada, cofundador y líder histórico del Cártel de Sinaloa, se declaró culpable de dos cargos principales relacionados con narcotráfico y crimen organizado ante un tribunal federal en Brooklyn, Nueva York. Durante la audiencia, Zambada hizo una declaración contundente: “Durante 50 años he dirigido una gran red criminal... Desde el principio y hasta el momento de mi captura he pagado sobornos a policías, militares y políticos en México”. Esta confesión, pronunciada ante el juez Brian Cogan, no solo reafirma la longevidad de su carrera criminal, sino que expone una red de corrupción sistémica que, según él, permeó las estructuras de poder en México durante cinco décadas. Este ensayo analiza críticamente estas declaraciones, contextualizándolas con los presidentes de México en ese periodo, la frase atribuida a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) de que “el presidente siempre está enterado de todo”, y los datos verificados que sustentan el impacto de estas afirmaciones en el panorama político y social mexicano.
Contexto de las Declaraciones de Zambada
Ismael Zambada, capturado el 25 de julio de 2024 en Nuevo México tras ser presuntamente secuestrado por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín "El Chapo" Guzmán, confesó haber liderado una organización criminal que traficó toneladas de drogas hacia Estados Unidos, obteniendo ganancias millonarias. Su declaración sobre sobornos a policías, militares y políticos no es una novedad en el contexto del narcotráfico mexicano, pero su alcance temporal—50 años—implica una red de complicidad que abarca múltiples administraciones presidenciales y niveles de gobierno. Zambada, de 77 años, afirmó que estos sobornos permitieron al Cártel de Sinaloa operar con relativa impunidad, señalando una corrupción estructural que ha sido documentada en diversos informes periodísticos y judiciales.
La confesión se enmarca en un acuerdo de culpabilidad con la fiscalía estadounidense, que incluye su compromiso de colaborar con información sobre las operaciones del cártel y posibles cómplices. Esto plantea preguntas sobre la profundidad de las revelaciones que podría ofrecer y su impacto en México, donde la relación entre el narcotráfico y las instituciones públicas ha sido un tema recurrente. Sin embargo, Zambada no mencionó nombres específicos de políticos o presidentes en la audiencia, lo que deja un vacío que ha alimentado especulaciones y tensiones políticas.
Los Presidentes de México (1974-2025) y el Contexto de Corrupción
Los 50 años mencionados por Zambada abarcan desde 1974 hasta su captura en 2024, un periodo que incluye diez administraciones presidenciales en México, cada una con su propio contexto político, económico y de seguridad. A continuación, se presenta un análisis de los presidentes, sus partidos y los eventos relevantes relacionados con el narcotráfico y la corrupción:
Luis Echeverría Álvarez (1970-1976, PRI): Su sexenio marcó el inicio del periodo señalado por Zambada. Echeverría enfrentó acusaciones de represión durante la Guerra Sucia, pero no hay pruebas documentales directas que lo vinculen con sobornos del Cártel de Sinaloa, que en esa época estaba en formación. Sin embargo, la consolidación del PRI como partido hegemónico facilitó redes de corrupción en niveles locales y estatales.
José López Portillo (1976-1982, PRI): Durante su gobierno, el Cártel de Sinaloa comenzó a consolidarse bajo figuras como Miguel Ángel Félix Gallardo. La crisis económica y la corrupción generalizada en el gobierno crearon un entorno propicio para el crecimiento del narcotráfico. No hay evidencia verificada de sobornos directos a López Portillo, pero la permeabilidad de las instituciones fue un factor clave.
Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988, PRI): Este periodo vio el fortalecimiento del narcotráfico con la diversificación de rutas y mercados. La detención de Rafael Caro Quintero en 1985, tras el asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena, expuso vínculos entre narcotraficantes y funcionarios, aunque no se probaron nexos directos con la presidencia.
Carlos Salinas de Gortari (1988-1994, PRI): Su sexenio estuvo marcado por acusaciones de corrupción a gran escala, incluyendo vínculos con el narcotráfico. El hermano de Salinas, Raúl, fue señalado por presuntos nexos con el crimen organizado, aunque nunca se comprobó la participación directa del presidente. La modernización económica y la apertura comercial facilitaron el crecimiento de los cárteles.
Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000, PRI): Zedillo enfrentó el declive del dominio del PRI y el auge del narcotráfico. Investigaciones periodísticas han señalado posibles pactos entre el Cártel de Sinaloa y funcionarios, pero no hay evidencia concluyente que implique a Zedillo directamente.
Vicente Fox Quesada (2000-2006, PAN): La llegada del PAN al poder rompió con 71 años de hegemonía priista. Sin embargo, el narcotráfico creció exponencialmente, y Fox enfrentó críticas por la falta de una estrategia efectiva contra los cárteles. No hay pruebas verificadas de sobornos a Fox, pero las acusaciones de corrupción en niveles inferiores persistieron.
Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012, PAN): Su "guerra contra el narcotráfico" intensificó la violencia, con más de 120,000 muertes durante su sexenio. El exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, fue condenado en 2023 en EE.UU. por recibir sobornos del Cártel de Sinaloa, lo que sugiere una infiltración significativa en su administración. Zambada, sin embargo, negó haber pagado personalmente a García Luna, aunque dejó abierta la posibilidad de que su hermano lo hiciera.
Enrique Peña Nieto (2012-2018, PRI): Acusaciones de sobornos al expresidente surgieron durante el juicio de "El Chapo" Guzmán en 2019, cuando el abogado Jeffrey Lichtman afirmó que Peña Nieto recibió pagos del Cártel de Sinaloa. Estas acusaciones, basadas en el testimonio de Alex Cifuentes-Villa, no fueron sustentadas con pruebas sólidas, y Peña Nieto las negó.
Andrés Manuel López Obrador (2018-2024, Morena): AMLO ha sido señalado por presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa, particularmente en investigaciones periodísticas de Anabel Hernández y Tim Golden, que alegan financiamiento ilícito a su campaña de 2006. Zambada expresó respeto por AMLO en una entrevista de 2021, pero no lo acusó de recibir sobornos. AMLO rechazó estas acusaciones como “calumnias”.
Claudia Sheinbaum Pardo (2024-presente, Morena): En funciones desde octubre de 2024, Sheinbaum ha enfrentado el caso Zambada desde su captura. Respondió a las declaraciones del capo afirmando que cualquier acusación debe estar respaldada por pruebas y canalizada a través de la Fiscalía General de la República.
Análisis Crítico: Implicaciones y Limitaciones
Las declaraciones de Zambada confirman lo que numerosos estudios e investigaciones han documentado: el narcotráfico en México ha operado con la complicidad de sectores corruptos en las fuerzas del orden y la política. El Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional ha situado a México consistentemente en posiciones bajas (por ejemplo, 126 de 180 en 2023), reflejando un problema estructural. Sin embargo, la falta de nombres específicos en la confesión de Zambada limita su impacto inmediato. Como señala el periodista José Reveles, Zambada probablemente enfrentará restricciones para revelar detalles sobre presidentes o figuras de alto nivel debido a las negociaciones con la fiscalía estadounidense, que prioriza delitos en su territorio.
La frase atribuida a AMLO plantea un dilema: si el presidente “siempre está enterado”, ¿cómo explicar la impunidad de Zambada durante décadas? AMLO ha promovido una narrativa de transformación y lucha contra la corrupción, pero las acusaciones de nexos con el Cártel de Sinaloa, aunque no probadas, generan dudas sobre la efectividad de su estrategia de seguridad, basada en “abrazos, no balazos”. La captura de Zambada, ocurrida sin la participación del gobierno mexicano, refuerza la percepción de una relación bilateral tensa con EE.UU. en temas de seguridad.
Conclusión
Las declaraciones de Ismael "El Mayo" Zambada sobre sobornos a policías, militares y políticos durante 50 años exponen la profundidad de la corrupción que ha sustentado al Cártel de Sinaloa, operando bajo la sombra de diez administraciones presidenciales mexicanas. Aunque las acusaciones directas contra presidentes carecen de pruebas concretas, la confesión subraya una realidad sistémica que ha permitido la impunidad del narcotráfico. La frase atribuida a AMLO, interpretada como una afirmación de control presidencial, contrasta con la incapacidad histórica de desmantelar estas redes de complicidad, planteando preguntas sobre el alcance del conocimiento y la responsabilidad de los líderes. El caso reciente de Ovidio Guzmán, quien delató a Nicolás Maduro, desencadenando una respuesta militar inmediata en Venezuela, demuestra que las confesiones de figuras del narcotráfico pueden tener repercusiones geopolíticas rápidas y significativas. En México, sin embargo, las revelaciones de Zambada podrían quedar limitadas por las prioridades de la justicia estadounidense, que se centra en delitos en su territorio. Este caso resalta la urgencia de reformas estructurales en México para erradicar la corrupción y fortalecer las instituciones, rompiendo el ciclo que ha permitido al narcotráfico prosperar durante décadas.