Análisis: Plan B pasa porque no toca el billete del PT y PVEM; Sheinbaum compra lealtad de aliados con prerrogativas intactas
El Plan B se centra en legislación secundaria o cambios locales, preservando las prerrogativas federales de PT y PVEM.
CDMX.— El PT y el PVEM le dieron el sí al Plan B de Claudia Sheinbaum por la razón más cruda y obvia: no les quita ni un peso ni una curul que les importe de verdad. Es un apoyo de conveniencia pura, no de convicción.
En el Plan A (la reforma constitucional que se hundió en la Cámara de Diputados), Sheinbaum iba en serio contra lo que sostiene a estos partidos:
Recorte del 25% al financiamiento público a partidos (de ~7,700 mdp anuales a menos, con PT perdiendo cientos de millones y PVEM igual).
Eliminación de 32 senadores plurinominales y cambio en cómo se asignan las 200 diputaciones plurinominales (quitando el control de las cúpulas para que no sean listas cerradas impuestas por dirigentes).
Sheinbaum lo dijo claro: PT y PVEM “querían seguir nombrando a los plurinominales” y “no querían que se disminuyeran los montos de los partidos”. Por eso votaron en contra o se abstuvieron, hundiendo la mayoría calificada. No era ideología, era dinero y posiciones.
El Plan B (anunciado tras el fracaso y con consenso público de la coalición) es otra cosa: un paquete light, enfocado en lo local y sin tocar lo federal que les duele.
Topes al gasto y sueldos en congresos locales.
Reducción de regidores en ayuntamientos.
Fortalecimiento de consultas populares y ajustes a revocación de mandato.
Ahorro estimado: ~4,000 mdp, que se quedarían en estados y municipios para obra o programas.
No menciona recorte al financiamiento federal de partidos ni cambios a plurinominales federales. Esos temas requieren mayoría calificada constitucional, y como no la hubo en el Plan A, quedaron fuera del B.
El Plan B se centra en legislación secundaria o cambios locales, preservando las prerrogativas federales de PT y PVEM.
Resultado: los aliados vuelven al redil rapidísimo. El 15 de marzo firman respaldo “total” (comunicados conjuntos en Senado, posicionamientos de Karen Castrejón, Alberto Anaya y senadores). Sheinbaum confirma consenso telefónico con Gobernación.
¿Por qué el cambio de 180° del PVEM y PT? Porque el nuevo plan no les toca el chorro de dinero público anual ni las curules plurinominales federales que les garantizan supervivencia sin competir de verdad. A cambio, Sheinbaum salva la narrativa de “unidad” y “austeridad” sin fracturar la coalición rumbo a 2027.
Crudo: PT y PVEM no apoyan por amor a la democracia austera ni a la 4T. Apoyan porque les pagan con su propia lana intacta. Sheinbaum cedió en lo que más les importaba (financiamiento y pluris federales) para que le dieran el voto en lo simbólico y local. Es política transaccional al 100%: dinero a cambio de lealtad. El Plan B pasa, la coalición se mantiene, pero la reforma estructural profunda se diluye. Para estos partidos, el interés real siempre fue y será el billete público.




