CDMX.- Andrés Manuel López Beltrán volvió a deslindarse de Jorge Amílcar Olán, el empresario tabasqueño que durante el sexenio de su padre obtuvo contratos millonarios de balasto para el Tren Maya (él mismo presumió utilidades de 250 millones de pesos en seis meses) y otras obras públicas. En su video reciente Andy reconoció que lo conoce desde Villahermosa —por amigos en común y porque la esposa de Olán estudió con él en primaria—, pero negó cualquier sociedad, prestanombre o tráfico de influencias. El deslinde es casi idéntico al que publicó en 2024. Sin embargo, un audio difundido por Pedro Ferriz de Con muestra a Olán explicando cómo sacó de la sociedad de las minas de balastro a primos de Andy porque “le robaron un mundo de dinero”. Eso no suena a una relación de simple amistad de pueblo.
Mientras tanto, Olán se encuentra en Suiza. Investigaciones de Latinus y otros medios documentaron que mantiene una cuenta de inversión en UBS Switzerland AG por unos 72 millones de euros (alrededor de 1,400 millones de pesos), alimentada, según los reportes, con recursos ligados a contratos de Pemex, Dos Bocas, balasto y medicamentos. El titular de la UIF, Omar Reyes Colmenares, fue cuestionado este jueves en la mañanera sobre si esas cuentas están bloqueadas o si hay investigación formal. Su respuesta fue una maroma: dijo que la UIF actúa sin distinciones y en apego a la ley, pero que está “impedida” para informar si alguien solicitó información o si se congelaron recursos. Ni confirma ni desmiente. Exactamente el tipo de respuesta que se da cuando se quiere proteger un caso delicado sin mentir de frente.
El patrón es claro: el hijo del expresidente niega, el operador se esconde en Europa con fortunas documentadas y la autoridad encargada de combatir el lavado de dinero se declara inhabilitada para responder. No hace falta una sentencia judicial para ver que el blindaje institucional funciona mejor que cualquier deslinde.



