¡Aquí No! Sinaloa le grita “basta” a GPO: la planta de amoníaco que amenaza con convertir la bahía en un cementerio de peces y pescadores
¡Aquí No! Cientos marchan en Topolobampo contra la planta de amoníaco de GPO
Sinaloa.- Cientos de pescadores, indígenas mayo-yoreme, comunidades costeras y activistas marcharon este domingo más de tres kilómetros desde Los Mochis hasta Topolobampo, Sinaloa, para gritar “¡Aquí No!” contra la planta de amoníaco que Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial de la suizo-alemana Proman, construye desde 2014 en la bahía de Ohuira. El colectivo ¡Aquí No! bloqueó accesos, instaló plantones permanentes y hasta clausuró simbólicamente la obra tras la llegada de maquinaria pesada en mayo. No es capricho: es resistencia a un proyecto que, según 11 relatores de la ONU en 2025, viola derechos indígenas, destruye manglares y pone en riesgo mortal a toda la región.
El ecocidio es evidente y anunciado: la planta succionará 2 mil metros cúbicos de agua marina por hora, devolverá salmuera caliente y salada, matará larvas de camarón y peces, y emitirá 1.1 toneladas de CO₂ por cada tonelada de amoníaco producida. Un dictamen técnico independiente advierte que una fuga de apenas cinco minutos —reconocida por la propia empresa— convertiría la bahía en zona de alto riesgo, afectando a más de 400 mil personas en un radio de 45 kilómetros. Todo esto en un sitio Ramsar declarado de importancia internacional desde 2009. ¿Progreso? No: saqueo con permiso de Semarnat desde 2014 y complicidad de autoridades que miran para otro lado mientras capital extranjero hace lo que en Europa no le permitirían.
GPO presume “bajos impactos” y autorizaciones en regla, pero la realidad es una: ignora consultas libres a pueblos originarios (violando el Convenio 169 de la OIT), desprecia alertas de la ONU y prioriza 860 millones de dólares de inversión sobre la vida de miles de familias que viven de la pesca y la bahía. La marcha de ayer no es el final, es la prueba de que la gente ya no se traga el cuento del “desarrollo”. Si el gobierno federal y estatal siguen callados, quedarán marcados como cómplices de este desastre anunciado. Topolobampo no se vende. El mar se defiende.



