Ciudad de México.— El escándalo que consume a Guadalupe Taddei Zavala alcanzó un nuevo nivel de obscenidad. Latinus difundió videos en los que el contratista favorito del Instituto Nacional Electoral, José Alfredo Hernández Casillas, recibe al hijo de la consejera presidenta en una de las suites más caras del planeta: el legendario Le Meurice de París, con vista a la Torre Eiffel, el Louvre y los Jardines de las Tullerías. El costo aproximado: 200 mil pesos por noche.
“París a tus pies, chamaquito”, le dice el empresario mientras el joven se sirve la primera copa de champaña y exclama, fascinado: “¡Qué buena está la champaña de París!”. El video, grabado por el mismo Hernández Casillas, muestra al hijo de Taddei —uno de los tres que ya ocupan o han ocupado cargos públicos en Sonora— disfrutando el lujo que el contratista de Cajas Graf y Corporativo Zeg puede permitirse después de años de contratos millonarios con el INE y con los institutos locales que Taddei y sus allegadas controlaron.
Este no es un episodio aislado. Es la gota que desborda un vaso ya rebosante de evidencias. Desde el 19 de octubre, Reforma y Latinus han destapado una red: el “chofer fantasma” Jonathan Navarrete Torres, que cobra más de 45 mil pesos al mes como “asistente especializado”, figura como apoderado de Corporativo Zeg desde 2023 y omitió el vínculo en su declaración patrimonial. Jesús Octavio García González, exrepresentante legal de las mismas empresas, fue director de Administración del INE hasta abril pasado. Las compañías de los hermanos Hernández Casillas (Cajas Graf, Zeg, TOL y otras) han recibido adjudicaciones directas de casi 198 millones de pesos solo para la elección judicial, además de contratos previos en Sonora (cuando Taddei presidía el instituto local), Oaxaca y Chihuahua. La Unidad de Inteligencia Financiera las investiga desde 2023 por simulación de competencia, triangulación de recursos y operación como factureras. Hay 70 cuentas congeladas. La ASF acaba de abrir una investigación de oficio y ya habla de “indicios de irregularidades, posibles conflictos de interés, colusiones y triangulación”.
Videos anteriores mostraron a Taddei celebrando el Grito y su propio cumpleaños 62 en casonas de San Miguel Chapultepec junto a Hernández Casillas, sus hijos y funcionarios del INE encargados de las licitaciones. Ahora resulta que la hija de su “mano derecha” (Lourdes Piña Soria) también es proveedora del instituto a través de Promotora de Noticias Exactas. El nepotismo familiar es de dominio público: hijos en nóminas de Sonora, primo y sobrinos en cargos de la 4T.





Taddei huye. Ante la prensa, presenta un portal de transparencia, niega tener “empresas favoritas”, insiste en que “jamás fue mi chofer” y declara que “no vamos a claudicar ante presiones”. Luego sale corriendo del recinto sin responder preguntas, como documentó Aristegui. En el Consejo General leyó un mensaje de defensa institucional mientras PRI y Somos le exigían renuncia o separación temporal. Se esconde detrás de la retórica de “ataques al INE” mientras las evidencias se acumulan.
Las reacciones de quienes importan:
Claudia Sheinbaum fue clara y fría: “No debe haber ninguna sombra de corrupción en el INE”. Pidió auditorías exhaustivas y dejó la decisión de renunciar en manos de la propia Taddei, un mensaje que en Palacio Nacional se lee como un empujón disimulado. Ricardo Monreal, coordinador de Morena, fue aún más explícito en lo institucional: el Órgano Interno de Control debe investigar y deslindar responsabilidades. “No soy juez, no tengo por qué exculparla ni culparla”, dijo, aunque abrió la puerta a revisar las facultades concentradas en la presidencia del INE y pidió a Taddei una “reflexión seria, prudente y sensible”. Alito Moreno y el PRI ya exigen renuncia si no aclara con documentos. Somos pide separación temporal.
El árbitro electoral está tambaleándose. Las investigaciones de la ASF y la UIF avanzan, los videos son irrefutables y el mensaje desde Palacio es que no se va a proteger a nadie. En vísperas del proceso 2027, el INE no puede cargar con una presidenta que convierte los contratos públicos en suites parisinas para su familia. La caída de Taddei ya no es una posibilidad: es cuestión de días o semanas. El “chamaquito” brindando con champaña en Le Meurice es la imagen que resume el fracaso de un proyecto que prometía austeridad y entregó opulencia a costa del dinero de los mexicanos.





