CDMX.- Marina, Aduanas y Seguridad interceptaron este 21 de septiembre un embarque procedente de Pekín declarado como palillos perfumados. Dentro había 120 mil cajetillas —2.4 millones de cigarros— en 200 cajas y casi cuatro toneladas. La mercancía quedó asegurada de manera precautoria en el recinto fiscalizado del aeropuerto, a la espera de que el titular de la marca se pronuncie.
No es un caso aislado. En 2026 el AICM ha visto cargamento tras cargamento de cigarros disfrazados de bocinas, básculas, mercancía diversa o café. Estudios recientes sitúan el mercado ilícito en alrededor de uno de cada cuatro cigarros que se fuman en el país, con pérdidas fiscales de cientos de millones de dólares. El contrabando barato alimenta el comercio informal y evade el IEPS mientras los productos sin control sanitario circulan.
Los operativos se anuncian con regularidad y los números impresionan, pero el flujo no se detiene. Quien manda cuatro toneladas de tabaco falso al aeropuerto más vigilado del país lo hace con la tranquilidad de quien conoce las grietas: declaraciones falsas, redes que se reorganizan y un mercado que sigue comprando lo barato. Asegurar no basta si no se desarticula a quien organiza, financia y vende. Mientras tanto, el Estado pierde ingresos y el consumidor asume el riesgo de un producto sin origen claro.





