Oaxaca.- Miguel Sánchez Altamirano, el morenista alias “Quetu”, no cayó de sorpresa. Lo detuvieron el 23 de septiembre por extorsión agravada y delitos contra la seguridad del Estado, con presuntos nexos con Los Cromos, célula ligada al CJNG en el Istmo: cobro de piso, uso del C2 municipal para avisar operativos y protección política. Dos días después, el Congreso de Oaxaca —también de mayoría morenista— desapareció el Ayuntamiento en unsesión exprés y el gobernador Salomón Jara nombró comisionado. Lo que sí quedó documentado, y no es rumor de red, es el informe de la ASF: 105.3 millones de pesos federales de 2022, 2023 y 2024 pendientes de aclarar. No es un “error de papelería”. Son nóminas de seguridad sin CFDI, contratos y obras sin expediente, y empresas con socio común en las adjudicaciones.
El Universal constató, además, que desde que Sánchez tomó el municipio en 2022 la Plataforma Nacional de Transparencia está vacía: ni contratos, ni sueldos, ni declaración patrimonial. Gobernó a ciegas para el ciudadano y a oscuras para el auditor. Lo reeligieron en 2024 con el sello de Morena, Verde y aliados, y lo sentaron en mesas de seguridad mientras la fiscalización federal ya marcaba agujeros de casi 49 millones solo en FORTAMUN 2022. Si el discurso de la 4T es “acabar con la corrupción”, Juchitán es la prueba de que el eslogan no fiscaliza: recicla al mismo operador, le da más presupuesto y mira para otro lado hasta que Marina y la UIF tienen que entrar a golpes.
La crítica no es menor: no basta con encarcelar al alcalde cuando el daño ya está hecho y el dinero público sigue sin destino claro. La ASF no ha dicho —todavía— que esos 105 millones estén “en la bolsa” de Sánchez; dijo que el municipio no comprobó, no gestionó y no transparentó. Esa distinción importa. También importa esto: el mismo aparato que lo postuló, lo cubrió y lo reeligió ahora lo borra en 20 minutos y se vende como quien opera. No opera. Llega tarde y limpia el escritorio para no quedar marcado como cómplice por omisión. En Juchitán no falló un hombre: falló una máquina que premia lealtad, premia opacidad y solo se inmuta cuando el expediente ya huele a cártel.
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