¡Así patea un "empresario" con 80 denuncias por fraude y señalamientos narco! Brutal golpiza a recepcionista en Santa Fe mientras el guardia miraba
Impunidad grabada: empresario sinaloense con denuncias por fraude agredió a recepcionista en hotel de Santa Fe
CDMX.- Jorge Octavio Cortés Jiménez, identificado como presidente de Grupo Universal Inmobiliario y originario de Mazatlán, Sinaloa, protagonizó una agresión brutal contra una recepcionista del hotel Park Life Paradox en Santa Fe, CDMX. Las cámaras de seguridad captaron cómo, tras discutir por un paquete o el servicio, el hombre insultó a la trabajadora de unos 40 años, le arrebató el celular con el que ella lo grababa, la siguió cuando se retiró de su puesto, la empujó al suelo y la golpeó y pateó en el rostro. El video, difundido ampliamente, generó indignación porque un guardia de seguridad presente no intervino en ningún momento para protegerla, limitándose —según análisis en programas como el de Radio Fórmula— a observar la escena. La víctima ya presentó denuncia ante la Fiscalía General de Justicia de la CDMX, que investiga el caso y mantiene contacto con ella.
Este no es un incidente aislado. Cortés Jiménez acumula decenas de denuncias —algunas fuentes hablan de más de 50 y hasta más de 80— por presunto fraude inmobiliario en Mazatlán, donde familias llevan años sin recibir departamentos pagados en proyectos como la torre Triana. Además, su nombre apareció en los narcovolantes lanzados desde avionetas en Sinaloa que acusaban al gobernador Rubén Rocha Moya de operar financieramente para el Cártel de Sinaloa; en esos volantes también se vinculaba a Cortés Jiménez como supuesto operador inmobiliario ligado a Los Chapitos. Hasta ahora sigue en libertad y sin consecuencias visibles por la golpiza.
Lo que revela este caso es la cara más cruda de la impunidad estructural: un hombre con historial largo de presuntos fraudes y señalamientos de nexos con el crimen organizado se siente con derecho a agredir físicamente a una trabajadora en un hotel de una zona “segura” como Santa Fe, mientras la seguridad privada —contratada precisamente para evitar esto— hace mutis. La pasividad del guardia no es solo negligencia; es el síntoma de un sistema donde los poderosos operan con total desenfado y las víctimas, especialmente mujeres trabajadoras, quedan expuestas. Las autoridades de CDMX y Sinaloa tienen ahora la oportunidad —y la obligación— de coordinar investigaciones reales sobre fraudes y violencia, no solo para este caso, sino para que no siga siendo la norma que los de arriba golpeen y defrauden sin pagar el precio.



