¡Astillero la acorrala en vivo! Sheinbaum defendió la planta tóxica en Sinaloa y priorizó a los extranjeros sobre los indígenas
Astillero confronta a Sheinbaum en la Mañanera por el proyecto de planta de amoníaco en Bahía de Ohuira, Sinaloa
CDMX.- Ayer, lunes 25 de mayo, en plena conferencia matutina, el periodista Julio Astillero regresó a Palacio Nacional y le plantó cara a Claudia Sheinbaum. El tema no era menor: los litigios de la SEMARNAT en la Bahía de Ohuira, Sinaloa, para imponer una planta de amoníaco de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), empresa con capital germano-suizo que busca producir 2.200 toneladas diarias de este químico tóxico en un humedal protegido Ramsar.
Astillero fue directo: hay cuatro comunidades yoreme-mayo directamente afectadas que rechazan el proyecto; en total son once, pero siete habrían sido “convencidas” con reparto de despensas. Denunció que no ha habido diálogo real, que la secretaria Alicia Bárcena incumplió su compromiso de atenderlas en persona y que la SEMARNAT sigue litigando en favor de la empresa, no de la gente. Sheinbaum respondió con la misma cantaleta oficial: “hubo consulta pública desde el sexenio de AMLO”, “se atendió a las comunidades”, “pueden no estar de acuerdo, pero hay que dialogar”.
Mentira piadosa. La consulta de 2022 fue dividida (ocho a favor, cuatro en contra), pero las comunidades más cercanas –Paredones, Francisco I. Madero y otras– la consideran simulada y violatoria del derecho indígena a la consulta libre, previa e informada. Relatores de la ONU ya advirtieron riesgos de violaciones a derechos humanos y daños irreversibles al ecosistema: manglares, pesca, delfines y la bahía misma. La planta succiona agua dulce a raudales y amenaza el sustento de pescadores y prestadores turísticos. Y mientras, la construcción avanza a pesar de amparos y suspensiones.
Aquí está la crudeza: el gobierno que presume “primero los pobres” y “no al neoliberalismo” termina defendiendo un megaproyecto exportador que beneficia a capital extranjero y sacrifica a indígenas y ecosistemas. Sheinbaum habló de “viabilidad” y “diálogo”, pero la realidad es que la SEMARNAT y el INPI llevan años fallando en proteger el territorio. Bárcena prometió visitar la zona y no cumplió. Astillero, por más que algunos lo critiquen, puso el dedo en la llaga: esto no es consulta, es imposición disfrazada de democracia participativa.
La Bahía de Ohuira no es un capricho ecologista: es el sustento de comunidades reales que llevan una década resistiendo. Que Sheinbaum vista huipil artesanal mientras ignora a los yoreme-mayo dice más de la simulación del poder que cualquier discurso. El “diálogo” que ofrece solo servirá si deja de priorizar toneladas de amoníaco sobre la vida de la gente y el mar. Hasta ahora, la 4T en Sinaloa se ve igualita a los gobiernos de siempre: desarrollo para unos, despojo para los de abajo.



