Bacterias contra el cáncer: ¿Un arma secreta para pacientes sin defensas inmunes?
Un equipo japonés desarrolló una terapia bacteriana que elimina tumores sólidos sin depender del sistema inmune, mostrando resultados prometedores en modelos preclínicos de cáncer
Japón.- En un mundo donde las inmunoterapias contra el cáncer dependen de un sistema inmune robusto –algo que no todos los pacientes tienen, especialmente tras quimioterapias agresivas–, un equipo japonés acaba de presentar una alternativa intrigante: una terapia basada en bacterias que ataca tumores sólidos sin necesidad de activar las defensas del cuerpo. Liderado por el profesor Eijiro Miyako del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Japón (JAIST), en colaboración con la farmacéutica Daiichi Sankyo y la Universidad de Tsukuba, el estudio publicado el 5 de agosto de 2025 en Nature Biomedical Engineering propone un cóctel bacteriano llamado AUN, compuesto por Proteus mirabilis y Rhodopseudomonas palustris. Estas bacterias, inyectadas directamente en los tumores, forman biopelículas que bloquean el suministro de sangre, provocan necrosis interna y agotan el hierro esencial para las células cancerosas, logrando erradicar tumores en ratones inmunodeprimidos con una tasa de respuesta completa del 100% en modelos de cáncer colorrectal, sarcoma, pulmón metastásico y mama triple negativo resistente a fármacos.
El hallazgo, detallado en un comunicado de JAIST, resalta su potencial para pacientes excluidos de tratamientos como los inhibidores de checkpoints o las células CAR-T, que fallan en entornos inmunosuprimidos. En experimentos con ratones sin timo o con inmunodeficiencia severa, las bacterias actuaron como "nanobots autónomos", transformándose dentro del tumor para maximizar el daño selectivo, sin efectos secundarios graves observados durante meses de seguimiento. Incluso, antibióticos comunes pueden eliminarlas si surge algún problema.
Pero no todo es optimismo: este avance está en fase preclínica, probado solo en roedores, y enfrenta riesgos como infecciones bacterianas o resistencia a antibióticos, que el propio estudio reconoce como retos pendientes. Miyako estima al menos seis años para ensayos en humanos, un recordatorio de que, aunque prometedor, el camino del laboratorio a la clínica está plagado de obstáculos. En contexto, esto se suma a una larga historia de terapias bacterianas –desde las de Coley en el siglo XIX–, pero con un giro moderno que podría democratizar el acceso a tratamientos oncológicos. Habrá que vigilar de cerca si esta "revolución microbiana" pasa la prueba del tiempo.