¿Banxico capitula ante el gobierno?: La credibilidad perdida que devalúa tu dinero
La inflación general en México se ubicó en 3.69% anual al término de diciembre, según datos del INEGI, por debajo de las expectativas del mercado y marcando el nivel más bajo para un cierre de año
CDMX.- En un contexto de presiones económicas persistentes, el Banco de México (Banxico) enfrenta críticas crecientes por haber relajado su política monetaria de manera prematura, sin que la inflación subyacente converja al objetivo del 3%. Según un análisis de Moody’s Analytics, liderado por el economista Alfredo Coutiño, los recortes de 300 puntos base en la tasa de interés durante 2025 —llevándola a un nivel neutral— han erosionado la confianza del mercado. Datos oficiales revelan que la inflación general cerró 2025 en 3.69%, pero la subyacente se mantuvo en un promedio de 4.1%, con ocho meses consecutivos por encima del 4%, lo que indica una persistencia inflacionaria influida por factores internos como el exceso de demanda. Analistas de Citi y Bank of America coinciden en que 2026 marcará el sexto año consecutivo con inflación fuera del rango meta, proyectándola alrededor del 4.2%.
Esta situación no es aislada: desde la autonomía de Banxico en 1994, la institución había logrado anclar expectativas y reducir inflaciones crónicas de décadas pasadas. Sin embargo, expertos señalan una alineación preocupante con el gobierno de Claudia Sheinbaum, quien ha enfatizado la coordinación con la Federación para bajar tasas y estimular el crédito público. A diferencia de la Reserva Federal de EE.UU., donde Jerome Powell resiste presiones políticas de Donald Trump priorizando datos, en México se percibe una subordinación que debilita la independencia. Publicaciones en X de economistas como Arturo Damm Arnal cuestionan si Banxico alguna vez protegió realmente el dinero, recordando una inflación acumulada de 1,128,516.99% entre 1971 y 2025.
Las consecuencias son directas para los mexicanos: expectativas inflacionarias deterioradas implican un mayor costo para recuperar la confianza, con impactos en el poder adquisitivo de hogares en rubros como alimentos y transporte. Para revertir esto, Banxico debe dar un “golpe de timón” —restringir nuevamente la política monetaria—, asumiendo costos políticos. De lo contrario, México arriesga una erosión prolongada de su estabilidad macroeconómica ante volatilidades externas.



