CDMX.- La Junta de Gobierno del Banco de México bajó por mayoría (3-2) la tasa de referencia 25 puntos base, hasta 6.25%, con efecto desde este 6 de noviembre. Victoria Rodríguez Ceja, José Gabriel Cuadra García y Omar Mejía Castelazo votaron a favor; Jonathan Heath y Galia Borja prefirieron dejarla en 6.50%. El movimiento, el más bajo desde marzo de 2022, sorprendió al mercado: la mayoría de analistas esperaba otra pausa tras tres mantenimientos consecutivos.
El recorte llega justo cuando la inflación general pasó de 3.42% a 3.62% por el componente no subyacente y el propio Banxico elevó su pronóstico para el cierre de 2026 a 3.7%. Dicen que no hay presiones de demanda y que la holgura limita el traspaso del tipo de cambio, pero el voto dividido y el diferencial con la Reserva Federal (que acaba de pausar tras subir) dejan el riesgo a la vista: un peso más débil puede reavivar los precios justo cuando prometen mantener la tasa “por un tiempo prolongado”.
Bajar tasas con la inflación rebotando y aún lejos de la meta del 3% no es cautela: es jugar con la credibilidad del banco central y con el poder adquisitivo de los mexicanos. El abaratamiento del crédito puede verse atractivo a corto plazo, pero el costo de haber ignorado las señales internas y externas se paga después, en precios y en confianza.




México está a un tris de entrar en represión financiera