CDMX.- Un video que circula desde anoche en X expone lo que muchos sospechaban y pocos se atreven a decir en voz alta: entre los más de 5.1 millones de seguidores de la cuenta oficial de Claudia Sheinbaum (@Claudiashein) aparecen decenas de perfiles recién creados en agosto de 2026, con cero seguidores, cero publicaciones, avatares genéricos o en blanco y nombres absurtos. Cuentas como @larr.pha623, @liljo4twu o @jucicleamek5md aparecen en la lista de “seguidores” como si fueran ciudadanos reales. El post de @Libro_negro_ lo resume sin rodeos: Morena estaría usando bots para inflar artificialmente la base digital de la presidenta.
No es un hallazgo aislado. En redes ya se habían señalado patrones similares, y mientras el gobierno de Sheinbaum denuncia con bombos y platillos redes de 560 mil bots y trolls de la oposición —incluso vinculándolas a operadores extranjeros como Cerimedo—, aquí la evidencia apunta al otro lado del tablero. Las mismas autoridades que claman contra la “guerra sucia digital” parecen tolerar o impulsar el mismo truco cuando se trata de su propia imagen. Resulta difícil no ver la hipocresía: si los bots son el veneno de la democracia cuando atacan, ¿por qué se convierten en vitamina cuando engordan la popularidad oficial?
Al final, el espectáculo es el mismo de siempre. Mientras los mexicanos pelean por datos reales de seguridad, economía y desaparecidos, el aparato oficial se dedica a fabricar un ejército de fantasmas digitales para proyectar un apoyo que, en las calles, se mide de otra forma. Si esto no es manipulación deliberada, entonces alguien tendrá que explicar por qué tantos perfiles vacíos se afilian en masa a la presidenta justo ahora.
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