Nueva York.- La audiencia preparatoria de Rafael Caro Quintero, prevista para este 1 de octubre en la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York, se recorrió al 14 de octubre a las 11:00 horas ante el juez Frederic Block. El aplazamiento, notificado el 30 de septiembre, se debió a un conflicto de agenda del tribunal y alcanza también a su sobrino y coacusado, Ismael Quintero Arellanes. El juicio sigue fijado para el 8 de marzo de 2027. No hay giro de fondo en el expediente: solo burocracia.
Caro Quintero enfrenta cargos por narcotráfico y por el secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena en 1985, cuando fundó el Cártel de Guadalajara junto con Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo. México lo entregó a Estados Unidos el 28 de febrero de 2025, junto con otros 28, bajo figura de expulsión por seguridad nacional, no de extradición formal. La fiscalía pide un jurado anónimo; la defensa, encabezada por Mark de Marco, se opone y argumenta que eso prejuzgaría culpabilidad.
El retraso de dos semanas es irrelevante frente al dato de fondo: un hombre señalado desde los ochenta por el crimen que más daño diplomático le hizo a México llegó a una corte estadounidense solo después de décadas de capturas, liberaciones por tecnicismos y protección política. Mientras Brooklyn ajusta su calendario, el sistema mexicano sigue sin explicar cómo el “narco de narcos” operó, salió y volvió a influir con tanta facilidad. La justicia llega tarde, incompleta y desde afuera.
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