CDMX.- El partido SOMOS, con registro del INE apenas desde junio de 2026 y heredero de la llamada marea rosa, denunció este lunes que en México se ha normalizado matar mujeres. La cifra que usó no es inventada: el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública contabilizó en 2025 721 feminicidios y 2 mil 74 homicidios dolosos de mujeres. Sumados, son 2 mil 795 asesinatos. Una cada tres horas con ocho minutos. Casi ocho al día.
Esa cuenta duele más cuando se mira de cerca. El gobierno presume la baja de feminicidios respecto a 2024 (853 casos) y al pico de 2021 (1,021). Organizaciones como el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio responden lo mismo de siempre: muchas muertes violentas de mujeres no se investigan como feminicidio. El dato “oficial” baja; las fosas, las carpetas congeladas y las familias buscando no. Sinaloa, Estado de México, Chihuahua, Ciudad de México y Veracruz concentran la parte más brutal. El discurso de “ya bajó” convive con fiscalías que reclasifican, con alertas de género que no detienen nada y con una impunidad que convierte el crimen en rutina.
SOMOS tiene razón en el diagnóstico y poco más que un boletín. Es un partido nuevo, sin gobierno, sin fiscalía, sin policía. Exigir el fin de la impunidad es correcto; usarlo como bandera a once meses de las intermedias, también es cálculo. El problema no es que un partido lo diga. El problema es que el Estado mexicano —este y los anteriores— lleva años escuchando la misma cifra, el mismo reclamo y el mismo funeral, y sigue entregando comunicados en lugar de sentencias. Mientras una mujer caiga cada tres horas, la “normalización” no es un eslogan de oposición: es la política de hecho del país.
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