Caída estrepitosa de Adobe: La IA agentiva amenaza con devorar a los gigantes del SaaS
El desplome responde a preocupaciones del mercado por la irrupción de herramientas de IA agentiva que podrían automatizar tareas creativas y erosionar el modelo de suscripciones de Creative Cloud
EU.- Adobe, el coloso del software creativo, está sufriendo un batacazo bursátil brutal en este arranque de 2026. Sus acciones cerraron el 21 de enero en torno a los 292 dólares, tras tocar mínimos de 288.33 dólares en la sesión, lo que representa una caída de más del 30% en lo que va de año y un desplome acumulado de casi el 50% desde finales de 2023, según datos de Yahoo Finance y Nasdaq. Wall Street, en pánico, ve en la irrupción de la IA agentiva –capaz de automatizar tareas complejas sin intervención humana– una sentencia de muerte para modelos tradicionales como Photoshop y Premiere, que dependen de suscripciones por usuario. Analistas de Goldman Sachs han rebajado la calificación a “venta” con un objetivo de 290 dólares, citando la erosión por herramientas gratuitas como Canva o modelos abiertos de IA que democratizan la edición.
Sin embargo, los números de Adobe cuentan otra historia: sus ingresos crecieron un 10.5% interanual hasta los 23.8 mil millones de dólares en 2025, impulsados por integraciones de IA como Firefly, y las recompras de acciones alcanzaron récords de 12.3 mil millones. Críticos como inversores y usuarios, señalan que el verdadero veneno son las prácticas abusivas: subidas de precios en suscripciones, cambios en términos que permiten a Adobe usar contenido de usuarios para entrenar IA, y un ecosistema cerrado que ahuyenta a creativos hacia alternativas como DaVinci Resolve o Photopea. Esta desconexión entre fundamentos sólidos y percepción de obsolescencia sugiere una sobre-reacción del mercado, pero también expone la vulnerabilidad de los SaaS ante un futuro donde la IA no solo compite, sino que redefine el valor del software.
¿Oportunidad de compra o trampa de valor? Mientras el stock languidece en múltiplos de 14-15 veces ganancias –los más bajos en una década–, Adobe debe probar que su IA no es solo hype, sino un motor real de monetización. De lo contrario, el pánico podría contagiarse a otros gigantes, acelerando una transformación que deja a los rezagados en el polvo digital.



