CDMX.- La senadora morenista por Guanajuato, Martha Lucía “Malú” Micher, desató el ridículo al reclamar en redes que Aeroméxico le cerró las puertas de sus Salones Premier en vuelos nacionales. Desde el 1 de septiembre la aerolínea restringió el acceso de socios Platino, Titanio y Clase Premier a esos espacios de lujo, dejándolo básicamente para quienes vuelan al extranjero o tienen tarjetas American Express o Inbursa. Micher no solo se quejó del “precio carísimo”, de las escaleras, de la lluvia sin paraguas y de un video de bienvenida que le pareció burla; también amagó con citar a los directivos de la empresa al Senado para que “expliquen sus nuevas políticas”.
El episodio, expuso la contradicción más elemental: una legisladora del partido que ha hecho de la austeridad su bandera usa el poder público para defender su acceso a un salón privado de una aerolínea comercial. Usuarios y hasta el panista Federico Döring le recordaron que hay temas más urgentes —desapariciones, desabasto de medicamentos, crisis en el IMSS— mientras ella elevaba a rango de problema nacional la falta de canapés y sofás. Cuando los reporteros le pidieron cuentas el 20 de octubre, optó por el silencio: “Hoy no, otro día, con mucho gusto”. Mejor calladita, para no regarla más.
Al final queda el retrato de siempre: el discurso de la austeridad es para el resto del país; para los de adentro, el Senado puede convertirse en oficina de quejas de aerolínea.
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