Caos en el Zócalo, pañuelos blancos y una presidenta que se esconde: el Mundial 2026 arranca con la ineptitud a la vista
Caos y aglomeraciones marcan el arranque del Fan Fest en el Zócalo por el Mundial 2026
CDMX.- El Fan Fest del Zócalo de la CDMX, principal punto de celebración pública para la inauguración del Mundial 2026, debutó este 11 de junio entre largas filas, empujones, vallas mal gestionadas y un desorden que desmintió las promesas oficiales de “todo listo”. Mientras Clara Brugada recorría el lugar afirmando que el fútbol “une a las naciones” y pronosticando una goleada de México ante Sudáfrica, afuera cientos de aficionados se agolpaban frustrados, gritando “¡si nos organizamos entramos todos!” ante accesos restringidos y una logística que falló desde el primer minuto.
La escena contrastó brutalmente con la narrativa gubernamental. Autoridades capitalinas habilitaron accesos por calles como 20 de Noviembre y Venustiano Carranza, pero las vallas —colocadas supuestamente para contener protestas de la CNTE— terminaron entorpeciendo el flujo de miles de personas que buscaban pantallas gigantes gratuitas. Videos y reportes coinciden: desorden, presión en las filas, niños incluidos entre la multitud y una calma relativa solo una vez dentro del perímetro, donde Brugada posó y convivió con asistentes. Afuera, el caos fue la constante.
A esto se sumó la ausencia de Claudia Sheinbaum en el Estadio Azteca. La presidenta prefirió no asistir a la ceremonia inaugural y al partido México-Sudáfrica (que arrancó con gol de Julián Quiñones), alegando en algunos mensajes una preferencia por ver el evento “con su pueblo” en espacios como el Zócalo o Fan Fests. La oposición interpretó el repliegue como miedo a abucheos masivos y una señal clara de impopularidad: “hay que hacerla de emoción”, dijo la mandataria ante su reticencia a aparecer donde el rechazo podría ser palpable.
Mientras tanto, en las inmediaciones del Zócalo (Juárez con Eje Central, Madero) grupos repartían pañuelos blancos con la consigna “Saca el pañuelo, saca a Morena”. La iniciativa opositora —promovida en redes desde semanas antes— buscaba que los asistentes los agitaran durante el Himno Nacional como símbolo de rechazo al gobierno. El oficialismo lo calificaron de maniobra pagada o orquestada por figuras de la derecha (incluyendo menciones a Ricardo Salinas Pliego); y lo desestimó como intento fallido de boicot. Lo cierto es que el gesto llegó al corazón del Fan Fest y evidenció un descontento que el gobierno no logra contener ni con espectáculos masivos.
El balance es demoledor para la 4T: un evento internacional de esta magnitud expone con crudeza las carencias estructurales que arrastra el gobierno —organización deficiente, obras a medias, desconexión con la realidad cotidiana y una dirigencia que prefiere refugiarse en narrativas festivas mientras la calle muestra lo contrario. Brugada celebró la “fiesta”; la realidad entregó empujones, filas eternas y un símbolo opositor ondeando a metros de su recorrido. El Mundial apenas comienza, pero la imagen de un país que no logra gestionar ni su propia celebración ya quedó grabada.



