¡Caos total en Guadalajara! Aficionados furiosos derriban vallas y toman el Fan Fest
Guadalajara: miles derriban vallas en el Fan Fest del Tri por exceso de público
Guadalajara.- Horas antes del México vs. Corea del Sur en el Estadio Akron, el FIFA Fan Festival de Guadalajara —ubicado en Plaza Liberación, junto a la Catedral y el Teatro Degollado— superó su capacidad operativa con más de 50 mil personas. Las autoridades cerraron accesos, pero la desesperación de quienes se quedaron fuera derivó en un “portazo”: aficionados derribaron vallas de seguridad en varios puntos, lanzaron botellas en protesta y generaron avalanchas que obligaron al despliegue inmediato de antimotines y refuerzos policiales. Videos y reportes de testigos, confirman tensiones en los alrededores (incluyendo zona del Degollado), perifoneo para dispersar multitudes y escenas similares de caos en el Fan Fest del Zócalo capitalino y en Monterrey.
Esta no es solo “pasión desbordada”. Es el resultado previsible de una organización deficiente: FIFA y gobiernos locales subestimaron la demanda real para un partido clave del Tri, priorizaron barreras restrictivas en vez de flujos ordenados y expusieron a miles a riesgos de estampida en pleno centro histórico. La respuesta de algunos asistentes —derribar lo que se interpone— revela también una cultura de impaciencia y falta de civismo colectivo que agrava cualquier falla logística. Culpar solo a “nacos” o a la FIFA es cómodo; la responsabilidad recae en quienes planearon un evento masivo sin protocolos robustos de contención ni alternativas reales para el público.
Mientras tanto, voces oficialistas como el diputado morenista Arturo Ávila insisten en que cualquier crítica al “Mundial social” es narrativa opositora financiada. Los hechos —vallas tumbadas, policías antimotines, anuncios de evacuación y caos documentado en video— desmienten esa negación. El Mundial 2026 en México ya muestra sus grietas: pasión genuina del aficionado convertida en descontrol por ineptitud y arrogancia política que prefiere ocultar fallas antes que corregirlas.



