Show.- El 10 de septiembre, con el público ya sentado en The Sphere de Las Vegas, una voz por megafonía anunció que Carín León no subiría al escenario. El sonorense —primer latino con residencia en ese recinto— atribuyó la ausencia a fallas en dos aeronaves que debían sacarlo de Hermosillo: primero los frenos, después la dirección. Las autoridades no autorizaron el vuelo. El recinto y el artista ofrecieron lo mismo: boleto válido para el 15 de septiembre de 2027 o reembolso en el punto de compra en 30 días. Lo que no cubrieron fue el viaje. Quienes cruzaron fronteras, pagaron hotel y esperaron horas adentro salieron con una reposición hasta el 15 de septiembre de 2027 y con la factura del viaje intacta
Esa brecha es la que ahora quieren llevar a tribunales. 933 personas ya llenaron formularios para evaluar una demanda colectiva y el grupo de WhatsApp de afectados suma 1,622. Mariela Ruye, vocera del movimiento, aclara que la demanda todavía no se ha presentado: el siguiente paso es sentarse con abogados en Las Vegas para ver si, además del boleto, caben vuelos, hospedaje y traslados. Hay reportes de pérdidas de miles de dólares y de boleteras que tratan el caso como reprogramación, no como cancelación, y traban la devolución. Eso importa: el pleito no está ganado; apenas se está armando.
Lo grave no es que un avión falle. Lo grave es el cálculo. León ya había cantado el primer bloque de la residencia, volvió a Sonora y apostó a llegar el mismo día del show. En un recinto de 20 mil personas, con fans venidos de México, Perú, Chile o Hawái, eso no es un percance: es una operación mal cerrada. Devolver el ticket y correr la función un año es la salida más cómoda para el artista y la más cara para quien ya estaba en la butaca. Si el caso avanza, no será por el drama de dos jets: será porque el espectáculo vendió una noche de 2026 y entregó una promesa de 2027.
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