¿Carne procesada en la mira: Tan peligrosa como el cigarro o solo alarmismo?
Cada 50 gramos diarios consumidos elevan ese riesgo en aproximadamente un 18 %, según el informe original de la IARC
EU.- Se han encendido nuevamente las alarmas sobre la carne procesada —como jamón, salchichas, tocino etc— clasificada por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la OMS como carcinógena Grupo 1, al igual que el tabaco o el asbesto. Esta etiqueta se basa en evidencia de más de 800 estudios que ligan su consumo a un mayor riesgo de cáncer colorrectal, debido a compuestos como nitrosaminas formados en el procesado. Aunque data de octubre de 2015, como confirma el sitio oficial de la OMS y el informe IARC Monographs Volume 114, el revuelo actual refleja cómo viejos hallazgos científicos se viralizan en redes, con reacciones mixtas: algunos usuarios celebran la alerta, mientras otros, la descartan por desconfianza en la OMS tras polémicas con vacunas.
Analíticamente, estar en Grupo 1 no equivale a riesgos idénticos; el tabaco eleva el cáncer de pulmón en un 2,500% relativo, pero 50 gramos diarios de carne procesada solo incrementan el de colon en un 18%, pasando de un riesgo vital base del 5% a cerca del 6%, según datos del Global Burden of Disease. Esto subraya que el peligro depende de la dosis y hábitos, no de una prohibición absoluta. Búsquedas en X muestran escepticismo generalizado, con usuarios cuestionando la fiabilidad de instituciones por intereses ocultos, aunque la evidencia epidemiológica de la IARC, revisada por 22 expertos, se mantiene firme sin retractaciones en una década.
En México, donde los embutidos son un básico en tacos y tortas, la Secretaría de Salud coincide en recomendar moderación, priorizando alternativas como pollo, pescado o leguminosas para reducir exposición a carcinógenos. Al final, no es pánico lo que urge, sino balance: consumir ocasionalmente minimiza riesgos, pero abusar acumula daños. Fuentes como Cancer Research UK enfatizan que cambios simples, como cocinar a bajas temperaturas, marcan la diferencia sin demonizar la dieta tradicional.



