“Cero impunidad… pero con ficha roja y en su casa”: Sheinbaum blinda a Rocha Moya
Sheinbaum confirma fichas rojas de Interpol contra Rocha Moya y funcionarios de Sinaloa
CDMX.- En plena mañanera del 21 de mayo de 2026, Claudia Sheinbaum se mostró visiblemente irritada y a la defensiva. Un reportero la confrontó con lo evidente: si dos altos exfuncionarios de Sinaloa (el exsecretario de Seguridad Gerardo Mérida y el exsecretario de Finanzas Enrique Díaz) ya se entregaron voluntariamente en Estados Unidos y están cooperando, ¿por qué sigue exigiendo “pruebas” para actuar en México?
La presidenta evadió, repitió que “se requieren pruebas” y que su gobierno tiene “cero impunidad”, pero no explicó por qué no hay acción contra Rocha Moya ni contra los demás que permanecen en el país a pesar de las fichas rojas de Interpol.
La presidenta insiste en que su gobierno tiene “cero impunidad” y que “no hay pactos con criminales”. Al mismo tiempo, confirmó que el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y al menos siete funcionarios más tienen ficha roja de Interpol por órdenes de aprehensión emitidas en EE.UU. por presuntos nexos con el narco (extorsión y vínculos con facciones del Cártel de Sinaloa). Rocha, según ella, está “en su casa” en Sinaloa y no hay “nada legal” que obligue a vigilarlo de forma especial.
Traducido: mientras algunos exsecretarios (como Gerardo Mérida, de Seguridad, y Enrique Díaz, de Finanzas) ya se entregaron al norte para cooperar, México no mueve un dedo contra los que permanecen aquí. La ficha roja, al parecer, solo sirve si salen del país. Dentro de casa, protección total.
Morena y sus aliados lo remataron: rechazaron incluir en el periodo extraordinario el juicio político contra Rocha propuesto por el diputado Pablo Vázquez Ahued. El mensaje es clarísimo: caiga quien caiga… siempre y cuando no sea uno de los nuestros.
Esto no es un error de comunicación. Es el mismo manual de siempre: negar, pedir “pruebas”, culpar a los “comentócratas” y al PAN-PRI, y blindar al aliado incómodo hasta donde se pueda. Mientras tanto, la Unidad de Inteligencia Financiera ya congeló cuentas de Rocha, sus hijos y otros señalados. Dos funcionarios ya están cantando en Nueva York. ¿Cuánto más necesita Sheinbaum para dejar de repetir que “se requieren pruebas”?
La realidad es brutal: el discurso de “cero impunidad” se desmorona cuando toca a los de casa. Y México, una vez más, queda como el país que protege a sus acusados mientras exige a otros que actúen. Triste, predecible y cada vez más descarado.



