Durango.- Cinco recién nacidos internados en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital General de Zona No. 1 del IMSS en Durango murieron entre el 15 y el 19 de septiembre. El instituto confirmó los decesos, abrió una investigación clínica y epidemiológica, restringió nuevos ingresos, aisló casos y ordenó limpieza exhaustiva. Detectó una bacteria sensible a los antibióticos de uso habitual en el hospital, pero insiste en que esa presencia “no explica por sí sola” las cinco muertes. Hasta el corte del 20 de septiembre los cultivos de seguimiento salieron negativos y no había más pacientes sospechosos. La Secretaría de Salud federal envió un equipo de la Dirección General de Epidemiología y de Cofepris.
El gobernador Esteban Villegas expresó preocupación y acusó al IMSS de no compartir información suficiente con el gobierno estatal. Dijo que personal de la Coprised acudió a tomar muestras, pero el personal del instituto no facilitó los expedientes clínicos. El comisionado de Coprised, Saúl Fernández Saracho, señaló como posibles factores un mal lavado de manos, insumos inadecuados o equipo contaminado.
Cinco muertes en cinco días en la unidad que debería ser la más protegida del hospital no se resuelven con un comunicado que minimiza la bacteria hallada y con expedientes que el propio estado no puede revisar a tiempo. La opacidad del IMSS ante la autoridad sanitaria local, sumada a las hipótesis de higiene e insumos deficientes, deja una pregunta cruda: ¿cuántos protocolos de limpieza y supervisión básica fallaron antes de que las cunas quedaran vacías? Las familias merecen respuestas verificables, no dilaciones institucionales.
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