Monterrey.- Un video viral grabado este martes en Monterrey destapó el caso de Servando Cepeda Álvarez, joven con autismo que trabajó seis años limpiando charolas en Cinépolis Patio Lincoln. Según el testimonio de su madre, Norma Álvarez, la supervisora Juani lo hostigaba constantemente: lo regañaba frente a otros, le decía que “no servía para nada” y que mejor se fuera a su casa. Servando, puntual y comprometido, terminó renunciando por miedo. La madre asegura que acudió a gerencia, Recursos Humanos y conciliación sin respuesta; incluso Cinépolis faltó a las citas.
El caso no es aislado. En las últimas horas, decenas de exempleados han confirmado en redes el mismo patrón: negación de tiempos de comida, presión psicológica y rotación alta de personal, especialmente con personas en condición de vulnerabilidad. Aunque la cadena presume campañas de inclusión, las denuncias acumulan años y evidencian que la realidad laboral dista mucho de la imagen corporativa.
Hasta ahora, Cinépolis guarda silencio. La historia ya suma miles de reacciones exigiendo intervención de CNDH, CONAPRED y Profedet. No es solo un mal jefe: es la prueba de que la “inclusión” sigue siendo marketing mientras los derechos laborales de los más frágiles se pisotean sin consecuencias.
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