Citlalli Hernández llora “copia” mientras Morena y la oposición se reparten el mismo circo tramposo rumbo a 2027
Citlalli Hernández acusa a PRI y PAN de “copiar” el registro de aspirantes de Morena rumbo a 2027
CDMX.- Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, presumió ayer que PRI y PAN “copiaron” el proceso interno de su partido al abrir registros de aspirantes para las 17 gubernaturas que se jugarán en 2027. Según ella, el de Morena es “el más democrático”.
Lo que en realidad ocurrió es que Morena arrancó ayer formalmente el registro de “coordinadores estatales en defensa de la transformación y soberanía nacional”. El PAN lo llama “coordinadores de la Defensa de la Patria, la Familia y la Libertad” y el PRI “defensores de México”. Todos los partidos, en los hechos, están posicionando precandidatos con meses de anticipación bajo nombres rimbombantes.
La primera en registrarse fue la senadora Nora Ruvalcaba por Aguascalientes. Lo hizo sin que el Senado le haya aprobado aún la licencia. Ella alega que la pidió horas antes. En Baja California, la exalcaldesa de Tijuana Montserrat Caballero se inscribió por el PT respaldada por Jaime Bonilla, quien ya advirtió que podrían irse solos si no hay “piso parejo”. Y el viejo operador priista Fernando Castro Trenti entregó más de 10 mil firmas para el mismo cargo por Morena.
Citlalli aclaró que este registro no da “premios de consolación” como en 2024 y que después vendrán las coordinaciones distritales. El mensaje es claro: esto es solo la primera fase de una carrera larga que ya empezó.
El problema no es que PRI y PAN “copien”. El problema es que Morena rompió primero las reglas del juego al convertir sus procesos internos en precampañas anticipadas masivas, erosionar la autoridad del INE y del Tribunal Electoral, y normalizar que los militantes sigan en cargo mientras se postulan. Ahora que la oposición hace exactamente lo mismo, Citlalli se ofende. Es el cinismo de quien cambió las reglas para su beneficio y ahora se queja cuando le devuelven la jugada.
Lo que queda en evidencia es que no hay transformación real: hay los mismos chapulines de siempre (Castro Trenti lleva décadas en el PRI antes de mudarse a Morena), senadores que no se separan de su curul y partidos que compiten por ver quién posiciona mejor a sus operadores. El disfraz de “defensa de la soberanía” o “defensa de la familia” no cambia el fondo: es el viejo poder político reciclando sus métodos, solo que ahora con más descaro porque las instituciones que deberían frenarlo están debilitadas.
Al final, todos juegan sucio. Morena solo se molesta cuando ya no es la única que lo hace.



