Nuevo León.- Clara Luz Flores, designada el 28 de septiembre como coordinadora de la Defensa de la Transformación de Morena en Nuevo León, difundió un video en el que afirmó que “la unidad no se demuestra solo cuando estamos completamente de acuerdo”. El mensaje llega justo después de que Tatiana Clouthier, en redes, llamara a postular candidaturas honestas y sin manchas, y soltara la indirecta directa: “con claridad, y claro que no es Clara, ¿verdad?”. La respuesta de Flores suena más a intento de apagar el incendio interno que a un llamado genuino.
La designación de Flores la perfila como virtual candidata a la gubernatura de 2027, a pesar de haber terminado en cuarto lugar en 2021 con apenas 14% de los votos, arrastrada por un video de 2016 en el que conversaba con Keith Raniere, fundador de NXIVM. Primero negó conocerlo, luego admitió el encuentro y ofreció disculpas. Ese episodio, sumado a su larga trayectoria en el PRI (tres veces alcaldesa de General Escobedo), explica por qué Clouthier y otros exaspirantes —Waldo Fernández, Andrés Mijes y Judith Díaz— cerraron filas en su contra y advierten que repetir el perfil de 2021 pone en riesgo al partido en un estado que Morena no ha logrado ganar.
Pedir unidad ahora, cuando el partido eligió a una figura con ese lastre por encima de opciones que aparecían mejor posicionadas en sondeos previos, revela la prioridad real de la dirigencia nacional: controlar la estructura más que maximizar las posibilidades de victoria. Si Morena insiste en ignorar el rechazo interno y el antecedente electoral, no está construyendo cohesión: está apostando a que el electorado de Nuevo León olvide lo que ya vio en 2021. Y esa apuesta, hasta ahora, no le ha salido barata.
Discusión sobre este post
Sin posts



