Nuevo León.- Morena designó a Clara Luz Flores como coordinadora de la Defensa de la Transformación en Nuevo León rumbo a 2027, reactivando el episodio que le costó la gubernatura en 2021. Entonces negó conocer a Keith Raniere y a NXIVM; cuando el PRI filtró el video de 2016 en el que conversa con el fundador de la organización —condenado a 120 años por tráfico sexual y otros delitos—, admitió el encuentro, reconoció haber tomado cursos de Executive Success Programs y haber llegado a coach con cinturón amarillo, y pidió perdón por la mentira. Documentos internos citados por El País confirman ese rango; ella misma ha vuelto a reconocer el error en entrevistas recientes, aunque insiste en que “eso no define mis convicciones” y que su nombre no aparece en el juicio.
El argumento de la ausencia en el expediente es débil. Emiliano Salinas, hijo del expresidente y operador clave de ESP/NXIVM en México durante años, tampoco fue condenado en el proceso de Raniere, pero su liderazgo y negocios con la organización están documentados y fueron públicos. La falta de mención no equivale a no haber formado parte. Flores alcanzó un nivel de coach, se reunió con el líder y solo lo reconoció cuando la evidencia era innegable. Morena y Citlalli Hernández lo minimizan a “grupos de autoayuda como muchos políticos”, pero el principio de “no mentir” que el movimiento enarbola pierde sentido cuando se premia a quien lo violó de forma pública y verificable.
La designación no borra el registro: video, documentos y disculpa forzada están ahí. Reposicionar a quien negó lo evidente para proteger una candidatura debilita más la credibilidad del partido que cualquier ataque externo. Cada día que se sostiene la narrativa de “fue solo un curso” sin confrontar la mentira inicial, el episodio se hunde más, exactamente como señaló la crítica que circula en redes.
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