Nuevo León.- Morena destapó este lunes a Clara Luz Flores como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación en Nuevo León, el cargo que el partido usa para perfilar a su abanderada rumbo a 2027. Lo hizo en el World Trade Center, con Ariadna Montiel y Citlalli Hernández al frente, y sin publicar los números de las encuestas que supuestamente la pusieron en primer lugar. No es un salto al vacío: Flores ya fue candidata en 2021 y perdió ante Samuel García. Volver a ponerla al frente, con el lastre de aquella campaña y con críticas que ella misma volvió a despachar sobre su paso por NXIVM, no es audacia. Es terquedad disfrazada de lealtad.
Tatiana Clouthier, desplazada en el mismo proceso, no fingió entusiasmo. Le preguntaron si respaldaría a Flores y contestó que apoya “el proyecto de la doctora Claudia Sheinbaum”. Cuando le recordaron que Clara Luz ya había perdido una vez, soltó: “pregúntele a ella”. La respuesta es precisa y fría: acepta el resultado, no se va a otro partido y, al mismo tiempo, no presta su nombre a la candidata. Flores, en cambio, la llamó “compañera valiosísima” y se dijo “su humilde servidora”. El protocolo de unidad quedó en el video. El respaldo político, no.
El problema no es el roce entre dos morenistas. Es la señal que el partido manda a un estado que no le ha entregado la gubernatura: reciclar el perfil derrotado, ocultar las cifras internas y pedir disciplina a quien acaba de perder la encuesta. En Nuevo León eso no se lee como cohesión. Se lee como cálculo. Y el cálculo, esta vez, empieza con una pregunta que Clouthier dejó en el aire: si ya perdieron con ella, ¿por qué insisten?
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