CNTE desata el caos en CDMX: destruyen estatuas del Mundial, bloquean Reforma y dejan en ridículo a un gobierno que prometió todo y ahora no controla nada
CNTE bloquea Reforma y derriba figuras del Mundial 2026 en CDMX; CETEG vandaliza vehículos en Guerrero
CDMX.- A nueve días del arranque del Mundial 2026, la CNTE convirtió Paseo de la Reforma en un campo de batalla. Derribaron y marcaron con spray las figuras de futbolistas instaladas por la FIFA, quemaron camisetas y balones, y gritaron “Si no hay solución, no rodará el balón”. En Guerrero, la CETEG irrumpió en el Congreso y destrozó al menos diez vehículos. En la capital, bloquearon glorietas, Eje Central y el Caballito, obligando a comerciantes de los joyeros de Madero a cerrar y protestar a su vez contra las vallas que los dejaron sin clientes.
Los “maestros” exigen lo de siempre: abrogación de las leyes del ISSSTE de 1997 y 2007, regreso al sistema de pensiones solidario, aumento salarial y que Claudia Sheinbaum se siente personalmente en la mesa. Dos de los suyos resultaron heridos el lunes —uno perdió un ojo— y ahora piden “reparación del daño” además de culpar al gobierno federal de “represión”.
Sheinbaum salió con el libreto de siempre: “hubo provocaciones”, “no creo que fueran los maestros”. Mientras tanto, su gobierno pone vallas, controla accesos al Zócalo y genera filas interminables para que la gente “acredite motivo” para caminar por su propia ciudad. Doble discurso puro: puertas abiertas de palabra, cerrojos y caos de hecho.
Esto no es sorpresa. La CNTE fue aliada electoral clave de Morena y AMLO durante años. Les prometieron derogar las reformas que tanto criticaron y ahora, con las arcas vacías por subsidios y promesas electorales, no pueden cumplir. El resultado: extorsión callejera con impunidad. Los capitalinos pagan la cuenta: comercios cerrados, tráfico colapsado, patrimonio público destrozado y un Mundial que ya huele a vergüenza internacional.
Los mismos que hace años aplaudían estas movilizaciones como “lucha popular” hoy se hacen los sorprendidos. La realidad es cruda: un gobierno que creó o alimentó a estos grupos para llegar al poder ahora no tiene autoridad para contenerlos. Los ciudadanos de a pie, los que sí trabajan y pagan impuestos, son los rehenes de siempre.
A ocho días del Mundial, México no da la cara con estadios y fiesta. Da la cara con vándalos intocables y un poder que mira para otro lado. Así estamos.



