CDMX.- La Comisión de Puntos Constitucionales de San Lázaro aprobó este martes, con 26 votos de Morena, PT y Verde contra 5 de PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, el dictamen que reformaría los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución para impedir que quien tenga doble nacionalidad contienda por la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. La iniciativa de Claudia Sheinbaum, enviada a finales de agosto, obliga a renunciar a la segunda nacionalidad antes del registro de la candidatura y, ya en el cargo, prohíbe usar pasaporte extranjero, ejercer derechos políticos en otro país o acogerse a su protección diplomática. El texto va a la Mesa Directiva y el pleno lo discutiría hacia el 22 de septiembre, para aplicarse a partir del proceso de 2028.
El gobierno lo vende como lealtad exclusiva: “no se puede jurar a dos banderas”. La oposición pidió parlamento abierto y lo perdieron de entrada. Nadie elige dónde nace ni de quién es hijo, recordaron diputados del PAN, y señalaron que solo en 2025 las remesas superaron el billón 200 mil pesos. Mientras tanto, un morenista resumió el clima de la votación con una frase que no admite matices: aprobar el dictamen para “evitar que se nos vaya a filtrar un traidor a la patria”.
La dureza no está en exigir mexicanidad de nacimiento —eso ya lo reserva el artículo 32— sino en legislar a toda prisa un problema que la propia Constitución ya acotaba, sin demostrar un solo caso de conflicto de lealtades que justifique recortar derechos políticos a millones de binacionales. Si el verdadero temor es la injerencia extranjera, el Congreso debió abrir el expediente, no sellarlo en comisión con mayoría automática. Lo que quedó sobre la mesa no es una frontera jurídica más clara: es una regla hecha a modo, votada primero y explicada después.
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