Contradicciones aéreas: El Hércules que desafía la versión oficial
Registros del Senado confirman que no se discutieron ni aprobaron solicitudes presidenciales enviadas en diciembre de 2025 para el ingreso de aeronaves similares y personal militar estadounidense
CDMX.- La presidenta Claudia Sheinbaum defendió el aterrizaje del avión militar estadounidense Hércules C-130 en el Aeropuerto de Toluca, asegurando que no violó ninguna ley ni requirió aprobación del Senado, ya que no transportaba tropas ni armamento, solo tripulación para una capacitación autorizada desde octubre de 2025. En su mañanera, anunció que futuras misiones similares usarán aviones mexicanos para reforzar la soberanía, decisión tomada por el Consejo Nacional de Seguridad. Sin embargo, un documento difundido por el periodista Claudio Ochoa en Latinus revela una nota diplomática del 14 de enero de 2026 como antecedente, lo que choca directamente con la fecha citada por la mandataria y genera dudas sobre la transparencia del proceso.
Este incidente no es aislado: surge en un contexto de tensiones con EE.UU., tras amenazas de Donald Trump sobre intervenciones contra el narco y alertas de la FAA por actividades militares en el Pacífico mexicano. Registros del Senado confirman que no se discutieron solicitudes presidenciales de diciembre de 2025 para ingresos similares de aeronaves estadounidenses, y expertos como Pablo Casas, del Instituto Nacional de Investigaciones Jurídicas Aeronáuticas, argumentan que un vuelo con tripulación militar activa implica el paso de tropas extranjeras, exigiendo aval senatorial conforme al artículo 76 constitucional. La oposición ha exigido cuentas, mientras el gobierno minimiza el asunto como rutina bilateral.
Críticamente, esta discrepancia en fechas y autorizaciones expone una posible improvisación oficial, alimentando percepciones de opacidad en temas de seguridad nacional. Aunque Sheinbaum enfatiza la ausencia de riesgos, el uso de un aeropuerto civil en lugar de una base militar y la demora en explicaciones oficiales –más de 24 horas– sugieren que el episodio podría ser más que una simple capacitación, en un momento donde la soberanía aérea mexicana está bajo escrutinio internacional.




