Cristiano y Georgina eligieron la sala de su casa: el “sí” más íntimo (y más caro) del año
La ceremonia íntima se celebró el 11 de agosto solo con sus cinco hijos, según confirmaron a Vogue
Portugal.- Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez se casaron el 11 de agosto en el salón de su residencia en Cascais, Portugal, rodeados únicamente de sus cinco hijos. Sin invitados VIP, sin carpas millonarias ni paparazzi. La fecha no fue casual: exactamente diez años después de haberse conocido en la tienda Gucci de Madrid, donde ella trabajaba. La pareja confirmó los detalles en exclusiva a Vogue: eligieron el mismo espacio donde desayunan, comen y viven el día a día para que, dentro de tres décadas, los niños recuerden que ahí se intercambiaron los votos.
Georgina lo explicó sin rodeos: de niña soñaba con castillos y coronas de diamantes; ahora prefiere “algo íntimo” porque lo otro ya lo tiene a diario. Después de la ceremonia civil, la familia se desplazó al santuario de Fátima para recibir una bendición y al día siguiente volaron a Riad por los compromisos del jugador con el Al-Nassr. No hubo luna de miel.
En un mundo donde las bodas de famosos se convierten en espectáculos globales, la decisión de Ronaldo y Rodríguez resulta casi subversiva. No es modestia forzada: es el privilegio de quien puede permitirse prescindir del show. El verdadero lujo, al parecer, ya no se mide en invitados ni en islas privadas, sino en poder cerrar la puerta y quedarse solo con los que realmente importan.



