Cuatro abusos policiales en un solo día: GN, estatales y municipales exhibidos en videos virales
¡Placas y porrazos! Cuatro abusos policiales en 24 horas: la Guardia Nacional y sus compinches siguen de fiesta con la impunidad
Viral.- Ayer, 3 de junio de 2026, México amaneció con cuatro videos que no dejan lugar a dudas: las fuerzas de seguridad siguen actuando como si el uniforme les diera carta blanca para atropellar, golpear y huir. Ni Guardia Nacional federal ni policías estatales o municipales. La impunidad es la misma en Cuautla, Huixquilucan, Mérida y donde sea que se grabó el choque y fuga de la GN.
En un video viral, elementos de la Guardia Nacional embisten una moto, la tiran y se largan sin siquiera voltear, mientras el dueño reclama inútilmente. No hay placa, no hay responsabilidad, no hay consecuencias. Es el mismo cuerpo que el gobierno federal presume como “elite” de la seguridad.
En Huixquilucan, policías locales —supuestamente del municipio— llegan a golpear y arrastrar a estudiantes del Conalep que protestaban pacíficamente por la destitución de su directora. Jóvenes, algunos menores, tratados como delincuentes comunes.
En Cuautla, Morelos, otro video muestra a uniformados abusivos, extorsionadores y cobardes que solo se atreven contra la gente de a pie. Los narcos cobran piso tranquilos mientras estos “retenes de la seguridad” solo sirven para joder al trabajador.
Y en Mérida, Yucatán —antes el estado más tranquilo del país—, policías estatales agreden a un joven con discapacidad que simplemente caminaba por su colonia. Vecinos lo confirman: es un muchacho inofensivo. La patrulla decidió otra cosa.
No son casos aislados. Son el retrato de un sistema que la 4T heredó podrido y que, siete años y medio después, sigue igual de corrupto, prepotente e intocable. Prometieron “abrazos, no balazos”, “policías del bienestar” y cero corrupción. La realidad es que la autoridad se siente dueña de la calle y sabe que no pasará nada. Ni investigación seria, ni destitución, ni cárcel. Solo más videos que se viralizan y se olvidan.
La crítica es dura porque la situación lo exige: mientras los delincuentes de verdad operan con libertad, los que portan placa y salario público se convierten en los peores abusadores. México no necesita más discursos. Necesita que estos cobardes con uniforme rindan cuentas ya.



