¡Cucarachas en el pan y comida podrida en el hospital! La “transformación” de la salud que nadie quiere ver
Pan con cucarachas y agua hervida con resistencias: la cruda realidad del Hospital Parres en Morelos
Morelos.- Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum recorre foros internacionales y posa en cumbres progresistas, en los hospitales de Morelos los trabajadores denuncian una realidad podrida: frutas y verduras echadas a perder, pan infestado de cucarachas y alimentos descompuestos suministrados por una empresa amparada en un contrato centralizado del IMSS-Bienestar. El doctor Gil Magadán, líder sindical del Hospital General Dr. José G. Parres en Cuernavaca, lo dijo claro: no les revelan quién es el proveedor porque “viene desde la federación”. A eso súmale calderas rotas desde hace semanas, agua calentada con resistencias eléctricas, falta crónica de personal y turnos saturados. No es un incidente aislado; es el rostro cotidiano de un sistema de salud que prometió ser “mejor que en Dinamarca” y entrega podredumbre.
Esta denuncia no surge de la oposición ni de fake news: viene de los propios trabajadores que día con día atienden pacientes en condiciones indignas. El centralismo que tanto presume Morena ha concentrado el control de los alimentos y recursos, pero no la solución de problemas básicos. Mientras la 4T celebra giras y alianzas en el extranjero, en los estados la gente se enferma comiendo basura y los médicos operan con infraestructura de emergencia. Es la misma lógica de siempre: discurso grandilocuente de “primero los pobres” y resultados que humillan a los más vulnerables.
Lo más grave es la normalización del desastre. Llevamos años escuchando que “ya se está transformando” el sistema, pero la evidencia en hospitales de Morelos —y en muchos otros— muestra abandono, opacidad en contratos y cero rendición de cuentas. Exigir que se identifique al proveedor, se rescinda el contrato si es necesario y se repare la infraestructura ya no es opcional: es mínimo decencia. Porque mientras la presidenta busca aplausos afuera, adentro los mexicanos pagan con su salud y dignidad el precio de una “transformación” que solo transforma promesas en excusas. Ya basta de indignidad disfrazada de cambio.



