¡Cuidado, México: la reforma que “el pueblo pidió” ya está en San Lázaro… y trae Plan B bajo la manga!
Reforma electoral llega a San Lázaro: iniciativa presidencial ya en comisiones
CDMX.- Ayer, 4 de marzo de 2026, la iniciativa presidencial de reforma electoral aterrizó por fin en la Cámara de Diputados. Kenia López Rabadán (PAN), presidenta de la Mesa Directiva, la recibió de manos de Juan Ramiro Robledo (Segob), prometió “debate abierto, serio y plural” y hasta abrió su correo institucional para opiniones ciudadanas. La propuesta reforma 11 artículos constitucionales y ya va directo a comisiones.
Claudia Sheinbaum lo vendió como “decálogo por la democracia”: eliminar listas plurinominales (para que los diputados y senadores no los escojan solo las cúpulas), recortar 25% el financiamiento al INE, OPLEs y partidos, fiscalización más dura con la UIF contra dinero ilegal, voto directo de los 8 diputados migrantes, menos tiempos en radio y TV, sello anti-IA en spots, cómputos distritales el mismo día de la elección, consultas ciudadanas con solo 2% de firmas, no nepotismo ni reelección a partir de 2030. Ella insiste: “estoy cumpliendo con la gente”. Si no pasa, ni modo… tiene “Plan B” listo, como confirmó Ignacio Mier.
Ricardo Anaya (PAN) no se mordió la lengua: “Es una farsa. El problema real es que los narcos ponen candidatos y dan dinero, y esta reforma no lo resuelve”. Monreal, por Morena, habla de “desencuentro temporal” con aliados porque sabe que PT y Verde no tragan entero.
La cruda realidad: Esto no es “más democracia”. Es el mismo viejo truco de siempre: debilitar al INE autónomo con tijeretazos presupuestales, acabar con la representación proporcional que equilibra al Congreso y concentrar todavía más poder en quien ya tiene mayoría calificada. Sheinbaum y Morena lo disfrazan de “ahorro”, pero el verdadero ahorro que les urge es el control total de las reglas del juego antes de que pierdan terreno.
El “pueblo lo pidió” suena bonito en mañanera, pero nadie ha visto encuestas masivas ni asambleas exigiendo esto. Es agenda de partido, punto. Y el Plan B huele a presión pura y dura.
México ya vivió esto con AMLO. No necesitamos otra reforma a modo. Necesitamos instituciones fuertes, no más atajos para eternizarse en el poder. La bola está en la cancha de los diputados. Veremos si alguien se atreve a decir “no”.





