¡De 14 mil a 33 mil pesos de un plumazo! La fiscal de BC le da hueso a su hija y lo justifica con ‘problemas emocionales’
Fiscal de Baja California confirma basificación de su hija en el Sistema Penitenciario y niega nepotismo
Baja California.- La fiscal general de Baja California, María Elena Andrade Ramírez, negó categóricamente el nepotismo al confirmar que su hija Laura Elena Madrigal Andrade fue basificada en la Comisión Estatal del Sistema Penitenciario gracias al Sindicato de Burócratas. Según datos de la Plataforma Nacional de Transparencia, la joven —sin experiencia previa en la administración pública— pasó de percibir poco más de 14 mil pesos mensuales como ayudante de oficios en el primer trimestre de 2024 a más de 33 mil pesos como asistente ejecutiva, con prestaciones adicionales, tras su rápida sindicalización. La propia fiscal justificó el apoyo alegando un “padecimiento emocional” de su hija (diagnosticado como Trastorno Límite de la Personalidad) y aseguró que “no hay que satanizar” esa condición, mientras enfatizaba que su hija “no trabaja con ella”.
Esta justificación es un descaro puro y un abuso de poder descarado. Usar una condición de salud mental como pretexto para otorgar una plaza permanente y duplicar el sueldo en una institución del Estado —en la que la fiscal ejerció previamente como comisionada— no es “apoyo vulnerable”, es nepotismo clásico disfrazado de sensibilidad. Mientras miles de profesionales capacitados compiten por oportunidades reales y los contribuyentes pagan impuestos, una hija de funcionaria de alto nivel salta colas, requisitos y méritos para cobrar más de 33 mil pesos mensuales más bonos. La fiscal, responsable de impartir justicia, debería dar ejemplo de ética e integridad, no protagonizar escándalos que evidencian cómo el poder se convierte en herencia familiar.
Casos como este confirman la hipocresía estructural del grupo en el poder en Baja California: denunciaban el nepotismo cuando estaban en la oposición, pero ahora lo normalizan con excusas patéticas cuando les toca a ellos. No es casualidad que ocurra bajo un gobierno que presume combate a la corrupción. Es simplemente el mismo mecanismo de siempre: colocar a los suyos en la nómina pública y callar con discursos de “temas vulnerables”. La confianza en las instituciones se erosiona así, un hueso tras otro.






