¿De alabadora de Peña a guardiana feminista de los libros? La controvertida llegada de Nadia López a la SEP
SEP nombra a Nadia López García como nueva titular de Materiales Educativos
CDMX.- La reciente designación de Nadia López García como directora general de Materiales Educativos de la SEP ha desatado un torbellino en redes y círculos políticos, reviviendo un video de 2018 donde, al recibir el Premio Nacional de la Juventud, elogió a Enrique Peña Nieto por “sembrar semillas” para que los jóvenes cumplan sus sueños. Críticos como el periodista Jorge García Orozco la acusan de oportunismo, señalando que trabajó un año en la Secretaría de Gobernación durante ese sexenio priista, y ahora se presenta como figura de izquierda alineada con la Nueva Escuela Mexicana. En su defensa, López ha aclarado en X que su enfoque siempre ha sido progresista, negando afinidades neoliberales, aunque el video editado en su canal personal aviva sospechas de inconsistencias.
Originaria de Tlaxiaco, Oaxaca, y hablante de mixteco, López es pedagoga por la UNAM, poeta con 11 libros traducidos a más de diez idiomas, y activista en derechos indígenas y educativos. Su nombramiento, anunciado el 16 de febrero por el secretario Mario Delgado, la pone al frente de reformular los libros de texto gratuitos con un enfoque feminista, como lo pidió la presidenta Claudia Sheinbaum, reconociendo el rol histórico de las mujeres. Sustituye a Marx Arriaga, destituido tras resistirse a estos cambios, y su trayectoria incluye premios como el Mesoamericano de Poesía y coordinaciones en el INBAL.
Esta movida revela tensiones en la educación mexicana: mientras oficialismo celebra su perfil indígena y progresista, opositores ven hipocresía en su pasado peñista y cuestionan si su marido, un juez cercano al poder, influye en el cargo. En un país donde los libros de texto son campo de batalla ideológica, su gestión podría profundizar la polarización o, si cumple, enriquecer la narrativa inclusiva, pero solo el tiempo dirá si sus “semillas” son de cambio real o mero acomodo político.



