CDMX.- En San Lázaro, el diputado Sergio Mayer —quien en mayo de 2026 presentó renuncia irrevocable a la militancia en Morena “por motivos personales”— recibió una corbata azul de manos de Elías Lixa, coordinador del PAN en la Cámara de Diputados. “Se te vería mejor”, le dijo Lixa, según el registro de Reforma. El gesto, captado en foto, llega cuando Mayer ya no porta el color guinda y circula como figura sin partido fijo, aunque mantiene su curul plurinominal hasta 2027.
El antecedente es claro y documentado: Mayer pidió licencia indefinida en febrero de 2026 para entrar a La Casa de los Famosos de Telemundo, lo que le valió sanciones internas de Morena y críticas abiertas de su propia bancada por anteponer el reality al trabajo legislativo. Tras ser eliminado y regresar, formalizó su salida del partido; Monreal avaló entonces que permaneciera en el grupo parlamentario mientras no pidiera baja expresa. En agosto volvió a solicitar licencia indefinida, esta vez sin goce de dieta, confirmando un patrón de ausencias que reportes periodísticos cuantifican en baja productividad: pocas intervenciones e iniciativas frente a las prioridades del país.
Esto no es realineamiento ideológico ni “principios”: es el mismo oportunismo de siempre, ahora con sello panista. El PAN, que se presenta como oposición, le abre la puerta a un exmorenista cuyo paso por el Congreso se definió más por licencias para televisión que por trabajo parlamentario. Mientras trabajadores del IMSS marchan por desabasto y salarios, y la discusión pública se traga escándalos de la 4T, la política mexicana reduce el debate a un cambio de corbata. Mayer no aporta convicción; Lixa y el PAN tampoco ganan credibilidad al coleccionar figuras que saltan de partido según el color que mejor les quede. Es el teatro de siempre: chapulines con nuevo nudo, ciudadanos con los mismos problemas sin resolver.
Discusión sobre este post
Sin posts



