CDMX.- Morena acaba de sacar otro posicionamiento exigiendo “investigación a fondo” de irregularidades en el INE, tanto del “pasado” (Córdova) como del “presente” (Taddei), y subraya —otra vez— que ella llegó por insaculación y no por designación suya. Suena a disco rayado. El problema es que en 2023 no hubo acuerdo de dos tercios precisamente porque la “quinteta dorada” que metieron a la tómbola estaba repleta de perfiles con lazos familiares o políticos con el partido: Bertha Alcalde (hermana de Luisa María), la hija de Álvarez Lima, la propia Taddei (prima del superdelegado y tía del director de LitioMX), entre otros. La suerte no eligió a una outsider; eligió a una de las que la oposición ya denunciaba como caballo de Troya.
AMLO la elogió en su momento como “experimentada, honesta e íntegra”, dijo que su familia era “progresista y demócrata” y celebró que se bajara el sueldo. Claudia también festejó la “austeridad republicana” y la llamó honesta. Con mayoría absoluta en el Congreso le entregaron el poder de arbitrar 2024 y la elección judicial. Ahora que saltan los contratos con Hernández Casillas y la ASF investiga, de pronto “traicionó la confianza del pueblo”. Si es así, ¿qué garantía queda de que las elecciones que ella encabezó no estuvieron amañadas a conveniencia de quienes hoy corren a deslindarse a toda velocidad?





