CDMX.- Estados Unidos revocó la visa a Andrés Manuel López Beltrán, “Andy”, hijo de AMLO y exsecretario de Organización de Morena, según él mismo confirmó el 13 de agosto en una carta a Donald Trump donde acusó a Marco Rubio y Christopher Landau de una decisión “politiquera y propagandística”. La embajada estadounidense respondió que las visas son un privilegio, no un derecho, y se cancelan cuando hay razones, sin revelar detalles. Claudia Sheinbaum salió de inmediato a calificarlo de “injerencia” política desigual y a insistir en que “una visa no define a una persona”, mientras Morena cerraba filas y convertía el caso en ataque a todo el movimiento.
Ahora los operadores del partido salen a las calles repartiendo el periódico Regeneración y repitiendo el guion: que retirar la visa a Andy es una “provocación” e “injerencia” gringa, y que hay que defenderlo como si fuera la soberanía nacional. En los videos circulan las mismas consignas que intentan transformar a un aspirante a diputado en Tabasco —señalado una y otra vez por testimonios en investigaciones de huachicol fiscal y por denuncias del PAN— en víctima y mártir.
Es el cinismo en estado puro. Mientras el país enfrenta inseguridad, desabasto y el desgaste de un gobierno que prometió acabar con los privilegios, el oficialismo dedica tiempo y recursos a blindar a un junior del poder. Andy no es México. Su visa no es la soberanía. Convertir su problema personal en causa nacional solo confirma que, para Morena, la lealtad familiar y partidista pesa más que cualquier principio.
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