Sinaloa.- Javier Corral, senador de Morena y exgobernador de Chihuahua, apareció en video viajando en la sección premium de un vuelo comercial rumbo a Mazatlán, flanqueado por dos tipos que parecen escoltas y recibido al aterrizar por elementos de la Guardia Nacional. Él respondió que fue un upgrade gratuito, que nunca paga primera clase y que el único lujo real fueron los cacahuates de cortesía; lo de los guardias, puro invento. El video circula, las imágenes están ahí y el contraste con el discurso que él mismo abrazó al pasarse a la 4T es de antología.
Mientras tanto, la expresidenta del INE Guadalupe Taddei enfrenta audios y documentos donde un proveedor del organismo (investigado por la UIF) afirma haberle puesto a sus hijos una casa de unos 50 millones en Jardines del Pedregal y un departamento de 338 m² en Parques del Pedregal; uno de ellos fue captado en París con el mismo proveedor en un hotel de lujo. Los hijos, por supuesto, ocupan cargos públicos con sueldos holgados. Todo esto ocurre en el mismo movimiento que predicó que querer más de lo básico era ser “aspiracionista”, que con 200 pesos en la cartera alcanzaba y que un par de zapatos bastaba porque el lujo era cosa de neoliberales derrochadores.
AMLO lo dijo claro en 2018-2019 y lo repitió en 2020: no más consumo enfermizo, “si ya tenemos zapatos, ¿para qué más?”, nada de tarjetas ni de ostentación. Hoy sus correligionarios y la gente que colocaron en el poder se pasean en premium, aceptan upgrades como si fueran un derecho natural y acumulan propiedades que el mexicano promedio no vería ni en tres vidas. La “justa medianía” resultó ser un eslogan para el pueblo y un menú a la carta para quienes llegaron al poder. La incongruencia no es sutil: es descarada, y cada video nuevo la hace más ridícula.
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